. – En medio del desierto de Sonora, al sur de California, se levanta Slab City, un asentamiento atípico considerado por muchos como “el último lugar libre de Estados Unidos”. No paga impuestos, no tiene electricidad ni agua corriente y carece de gobierno local, policía permanente o servicios públicos. Aun así, decenas de personas lo habitan todo el año.

Slab City ocupa el terreno de una antigua base militar abandonada en 1956. Sobre las losas de concreto que quedaron tras su desmantelamiento, residentes y viajeros levantan casas improvisadas, estacionan casas rodantes o arman refugios con madera y lona. No existen

La vida aquí es extrema. En verano, las temperaturas superan los 45 grados centígrados, lo que obliga a muchos a marcharse. Solo unos 150 habitantes permanecen durante todo el año.

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El agua debe transportarse en tanques desde canales cercanos o compartirse entre vecinos, mientras que la electricidad depende de paneles solares, baterías recicladas o generadores improvisados.

Ciudad con libertad

A pesar de la precariedad, Slab City se ha convertido en un refugio para artistas, jubilados, viajeros, personas sin hogar y quienes buscan escapar del sistema tradicional. La basura se transforma en esculturas y espacios como ‘East Jesus’ y ‘Salvation Mountain’ funcionan como museos al aire libre.

Durante el invierno, la población crece hasta superar las 4 mil personas. Nadie paga renta ni impuestos y la autoridad se ejerce de manera comunitaria. La seguridad depende del respeto mutuo y la solidaridad entre los vecinos.

Aunque el terreno pertenece a California, Slab City continúa operando fuera de las normas convencionales. Su futuro es incierto, pero para quienes lo habitan, este rincón representa una forma radical de libertad en pleno desierto.

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