India.– En la ciudad de Indore, funcionarios que participaban en un operativo para retirar a personas vulnerables de las calles auxiliaron a un hombre que pedía limosna y padecía lepra. Conocido como Mangilal, de unos 50 años, era una imagen habitual del Sarafa Bazaar: permanecía inmóvil sobre una tarima con ruedas, en silencio, con las manos ocultas dentro de unos zapatos.
Su aspecto discreto y su forma de mendigar reforzaban la percepción de extrema pobreza. Sin embargo, esa imagen se derrumbó cuando las autoridades investigaron su situación a fondo. Tras ser trasladado, los registros oficiales revelaron que Mangilal poseía bienes que lo colocaban en el rango de millonario en rupias.
De acuerdo con Shivam Verma, magistrado del distrito, el hombre es propietario de una casa de tres pisos, una segunda vivienda y un departamento otorgado por un programa de asistencia social. Además, cuenta con un automóvil de uso propio y tres autos más utilizados para alquiler.
Durante el interrogatorio, Mangilal admitió que el dinero obtenido de la mendicidad lo invertía en el propio mercado, donde prestaba efectivo a comerciantes cobrando intereses que recaudaba cada noche. Las autoridades detectaron millones de rupias en sus cuentas bancarias.
Verma adelantó que una de las primeras medidas será retirarle el departamento de asistencia social, al considerar que no cumplía con los criterios del programa. Tras difundirse el caso, familiares negaron las versiones oficiales; no obstante, testimonios aseguran que los hallazgos son reales y que algunos parientes se beneficiaban de su fortuna.
El caso salió a la luz en el marco de la campaña anti-mendicidad lanzada desde febrero del 2024. El llamado “mendigo millonario” reavivó el debate sobre la fiscalización de los programas sociales.
4 AUTOS, Dos casas y un departamento donado por el Estado, además de mucho dinero, es parte de la fortuna de Mangilal.