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Seguramente toda la vida haz escuchado la famosa frase: "Perro que ladra no muerde". Yo no sé ustedes pero yo nunca he querido comprobar si esta frase es verídica.
En esta ocasión se viralizó un video que demuestra que esto es completamente cierto, en el video se puede observar que hay dos perros que se están ladrando y gruñiendo, sin embargo, todo cambia cuando la persona que está grabando mueve la reja que los está separando. Después de que separan la reja la actitud de los perros cambia completamente, pasan de estar excesivamente agresivos a estar con una actitud muy pasiva y nerviosa. Esta situación se repite en más de una ocasión lo que sorprende y pone en duda el por qué de este comportamiento.
¿Por qué ocurre este comportamiento?
Este comportamiento se conoce como agresión por barrera y ocurre porque la reja actúa como un escudo que les brinda seguridad y, a la vez, genera una enorme frustración. Mientras el obstáculo está presente, los perros se sienten protegidos para mostrar una agresividad ritualizada (ladridos y gruñidos) sin riesgo real de confrontación física; es decir, la barrera les permite "ser valientes" porque saben que no pueden ser alcanzados por el otro.
En cuanto la reja se abre, la situación pasa de ser un espectáculo de amenazas a una interacción real donde existe un riesgo físico, lo que suele forzarlos a evaluar la situación de forma más racional. Al desaparecer la limitación, la frustración se disipa y los perros priorizan el instinto de evitación de conflictos o la comunicación social (como olfatearse), demostrando que gran parte de su furia anterior era simplemente una respuesta territorial condicionada por la separación.











