La tensión en la frontera ha llegado a un punto de no retorno.
El presidente Donald Trump lanzó una advertencia que ha sacudido las estructuras diplomáticas de nuestro país: el inicio de ataques terrestres dirigidos contra los cárteles de la droga que, según sus palabras, "controlan México".
Esta declaración marca una escalada sin precedentes tras las operaciones con drones ejecutadas apenas la semana pasada.
Durante una conferencia matutina desde Washington, el mandatario estadounidense aseguró que las acciones aéreas no son suficientes para frenar el flujo de fentanilo.
Donald Trump afirmó que su administración está lista para enviar unidades tácticas para realizar incursiones en suelo mexicano, bajo el argumento de que los carteles mexicanos son ahora considerados organizaciones terroristas extranjeras.
Esta amenaza de ataques terrestres pone en jaque la relación bilateral y la soberanía de México.
Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el plan incluiría el uso de fuerzas especiales para ejecutar "operaciones de extracción y neutralización" en zonas clave del norte del país, donde el Cártel de Sinaloa y el CJNG mantienen una fuerte presencia.
La respuesta del Gobierno de México no se ha hecho esperar, apelando al derecho internacional y rechazando cualquier intento de intervención militar de EE. UU..
Sin embargo, la narrativa de Donald Trump busca presionar para obtener vía libre en la persecución de los capos más buscados, ignorando los protocolos de cooperación que existían anteriormente.
Analistas de seguridad advierten que un despliegue de fuerzas especiales estadounidenses en territorio nacional podría desatar una ola de violencia impredecible.
La intención de realizar ataques terrestres contra el narcotráfico sugiere que la estrategia de "abrazos, no balazos" ha quedado enterrada ante la política de mano dura que busca imponer la Casa Blanca este 2026.
En las ciudades fronterizas, el anuncio ha generado una mezcla de pánico e incertidumbre. El despliegue de tropas en la línea divisoria ya es una realidad, y la posibilidad de que crucen para combatir a los cárteles que controlan México mantiene a las autoridades locales en alerta máxima.
Mientras el mundo observa con atención, la amenaza de Donald Trump de llevar la guerra contra las drogas al siguiente nivel físico y territorial abre un capítulo oscuro en la historia de la diplomacia entre ambos países.
El destino de la seguridad en México parece estar en manos de las próximas decisiones que se tomen en el Despacho Oval.