Tras la ofensiva militar lanzada por la administración de Donald Trump, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se encuentra sumida en una parálisis social y política. La capital y las principales provincias reportan calles desiertas, comercios cerrados y un clima de incertidumbre global ante el vacío de poder.
El temor a un estallido social ha volcado a miles de ciudadanos a las calles en busca de víveres y combustible. En el municipio Chacao, se registran largas filas en los pocos establecimientos que han abierto sus puertas.
"Me da miedo que volvamos al desabastecimiento total. Cuando era joven podía hacer colas, pero ahora ya no tengo las fuerzas", confesó una residente de la zona bajo condición de anonimato.
La infraestructura de la capital se encuentra prácticamente inactiva:
La ciudad aún intenta asimilar el impacto de las explosiones registradas durante la incursión de las fuerzas estadounidenses, mientras la comunidad internacional observa con cautela la evolución del conflicto.