PREGUNTA
Hoy tardé dos horas y media en llegar al trabajo porque el transporte estaba parado, por culpa de la lluvia. La gente iba empujándose, oliendo a ropa mojada y a desesperación. Llegué tarde y todavía mi jefe me dijo: “Hay que salir con tiempo”. Regresé tan de malas que mi vieja quiso abrazarme y hasta me molestó que me tocara. Me siento culpable, ella se enojó, no entiende que llego sintiéndome aplastado por la ciudad, que nomás tengo ganas de quedarme viendo el techo como cadáver recién entregado. ¿Cómo hacerle para no llevar toda esa frustración a la cama?
RESPUESTA
A veces, estamos tan exprimidos por la ciudad que terminamos descargando odio en quien sí nos quiere. Pide 20 minutos de tregua antes de hablar: un baño caliente, un café, un rato sin exigencias. Nadie pasa de ir sudado y aplastado entre desconocidos a convertirse mágicamente en amante apasionado. A veces, el acto más romántico no es hacer el amor…sino callarse cuando ambos vienen derrotados.
PREGUNTA
Llevamos tres noches poniendo cubetas por toda la casa. Una en la sala, otra en el cuarto del niño y otra junto al refri. Mi marido dice que no alcanza para arreglar la humedad, que aguante con cubetas a que pasen las lluvias, y yo siento que cada “ploc” que cae en la cubeta es otra deuda, otra gota de hartazgo que me cae encima. Ya ni nos tocamos. Dormimos cada uno pegado a su orilla. La cama huele a humedad y preocupación, parece que hasta el deseo se nos llenó de moho. ¿Cómo se supone que una pareja no se desgaste así?
RESPUESTA
Háblense como aliados, no como enemigos atrapados en el mismo desastre. Hay parejas que se separan no por falta de cariño, sino por cansancio y cuentas sin pagar. La humedad también mata pasiones. Pero no permitan que nada les robe también las caricias. A veces, un abrazo bajo una cobija salva más que una remodelación completa.
PREGUNTA
Mi marido lleva semanas hablando del Mundial como si fuera a jugar él. Que si las alineaciones, que si los estadios, que si ahora sí México “va a hacer historia”. Mientras tanto, tenemos la pared del baño inflada de humedad y el bóiler fallando. Llevo días queriendo hablar con él de nosotros. Se emociona más viendo repeticiones de goles que viéndome salir en toalla del baño. A veces, me dan ganas de apagarle a la tele con un sartén. ¿Cómo le hago para bajarlo del futbol y traerlo a la realidad?
RESPUESTA
Muchos usan el fut para descansar la cabeza porque sienten que la vida ya los trae goleados. El problema no es que vea partidos, es que desaparezca como esposo mientras los ve. No le pelees el Mundial, úsalo. Dile que quieres invitar amigos a gritar goles y que en su casa el partido es pagar el gas, arreglar el techo y volver a tocarse, sin parecer compañeros de cuarto