PREGUNTA
Soy hombre y últimamente lucho contra problemas de ansiedad que han mermado por completo mi deseo. No sufro de disfunción eréctil como tal, pero las ganas simplemente han desaparecido. Me preocupa mucho esta falta de interés, ¿qué me recomiendan? Francisco R.
RESPUESTA
Lo que experimentas es una respuesta natural de protección de tu organismo. Cuando la ansiedad toma el control, el cerebro activa el sistema de lucha o huida, inundando tu cuerpo de cortisol y adrenalina. En este estado de alerta, tu sistema biológico prioriza la supervivencia sobre la reproducción; básicamente, tu cerebro le dice a tu cuerpo: “ahora no es momento de disfrutar, hay que estar atentos al peligro”. El primer paso para recuperar tu vida sexual es bajarle al volumen de la ansiedad. No intentes forzar el deseo, porque eso genera ansiedad, lo cual crea un círculo vicioso: te estresas porque no tienes ganas y ese estrés te quita más las ganas. Te recomiendo empezar por actividades que regulen tu sistema nervioso, como el ejercicio físico, técnicas de respiración o, si es necesario, terapia profesional. También es vital que revises si estás tomando algún medicamento para la ansiedad, ya que algunos fármacos tienen como efecto secundario la baja de la libido. Y habla con tu pareja (si la tienes) para quitarte la presión de cumplir. Cambia el enfoque del sexo por el del contacto físico: abrazos, masajes o estar cerca. Dale tiempo a tu proceso, no te desesperes.
PREGUNTA
Tengo una tensión impresionante con mi jefe. Los dos somos solteros y ya me invitó a cenar fuera de la oficina. Me encanta la idea, pero me da pavor que si algo sale mal, pierda mi chamba. ¿Vale la pena el riesgo? Mariana G.
RESPUESTA
Te estás metiendo en un terreno pantanoso. Aquí el tema no es solo el placer, sino la jerarquía. El problema de salir con el jefe no es el sexo, sino lo que pase después. Si la cosa fluye, ¡qué padre!, pero si terminan mal, el ambiente laboral se vuelve un infierno y siempre está el riesgo de que te acusen de favoritismo o, peor, que él use su poder para afectarte. Antes de aceptar esa cena, pon las cartas sobre la mesa. Hablen de qué pasaría si no funciona y cómo mantendrían el profesionalismo. Si sientes que él es de los que mezcla el corazón con la nómina, mejor ni te metas. Si los dos son maduros y saben separar la sábana del escritorio, adelante, pero manténganlo en secreto lo más posible para evitar el chisme de pasillo. Más allá de lo que pase en la cena, tienes que ser muy observadora con la cultura de tu empresa. Si en tu chamba hay reglas escritas contra los romances jerárquicos, el riesgo aumenta al triple. Un consejo de oro: antes de que pase algo más, asegúrate de que tus resultados laborales sean impecables. Que nadie pueda decir que subiste por otra cosa que no sea tu talento. Y ojo, si deciden darle rienda a la pasión, establezcan un pacto: si la chispa se apaga, el respeto se queda. No hay nada más incómodo que un exjefe despechado o una empleada con ganas de revancha; la madurez es su mejor método contra el drama.
Consultorio íntimo es un espacio para resolver tus dudas sobre sexualidad y orientarte con responsabilidad.
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