PREGUNTA
Después de años, por fin tengo una relación estable y tras hacernos pruebas queremos dejar el condón, pero no queremos ser papás todavía. Me sugirieron pastillas anticonceptivas, pero me da pavor engordar. ¿De verdad suben de peso? ¿Qué otras opciones tengo? Julia F.
RESPUESTA
Las pastillas anticonceptivas modernas no engordan por sí solas. Hace décadas, las dosis de hormonas eran altísimas y sí causaban estragos, pero hoy las microdosis son muy precisas. Lo que algunas mujeres experimentan es una ligera retención de líquidos o un aumento en el apetito durante los primeros tres meses, mientras el cuerpo se acostumbra, pero no es que la pastilla “alimente tus llantitas mágicamente”. Si mantienes tu ritmo de vida y comes igual, no tienes por qué subir de talla. Si de plano las pastillas te dan ansiedad o eres olvidadiza (porque para que funcionen hay que tomarlas puntualmente), está la alternativa del DIU de cobre, que es el rey de los métodos no hormonales. No te va a cambiar el peso, ni el humor, ni la piel porque no tiene hormonas; solo hace que tu útero sea un lugar poco amigable o fértil para los espermatozoides. También está el implante subdérmico o el DIU hormonal, que libera dosis mínimas solo en el útero, reduciendo muchos efectos secundarios en el resto del cuerpo. Lo ideal es que vayas al ginecólogo para que te haga un perfil y elijan lo que se ajuste a tu estilo de vida.
PREGUNTA
Me aventé un aventura con un chavo que conocí en una noche de antro, y mi “roomie” nos cachó. El tema es que ahora este me amenaza con contarle a todo el mundo (incluido mi novio) que soy una cualquiera si no lo dejo hacer un hoyo en mi pared para espiarme cuando esté en la intimidad. Estoy aterrada y siento que no tengo salida. ¿Qué hago? Estoy desesperada. Sara M.
RESPUESTA
Sara, nadie tiene derecho a invadir tu privacidad ni a extorsionarte por tu vida sexual. El error que cometiste con el desconocido es un tema moral tuyo y de tu pareja, pero lo que está haciendo tu ‘roomie’ es un delito. Él está intentando convertir tu casa en un set de pornografía no consentida y eso es bajísimo. Si cedes a la primera amenaza (el hoyo en la pared), no se va a detener ahí; después te pedirá cosas peores. El miedo es su gasolina, quítasela. Lo ideal es que, además, le digas la verdad a tu novio para desactivar la amenaza. Además, documenta todo: si tu ‘roomie’ te mandó mensajes amenazándote, guárdalos, toma capturas y no borres nada. Dile de frente (y si puedes, graba el audio con tu teléfono): “Lo que hice fue mi decisión, pero lo que tú estás haciendo se llama extorsión y acoso sexual, y en este país hay leyes que te mandan directo al bote por eso”. En cuanto él vea que conoces tus derechos y que estás dispuesta a denunciar, se le va a bajar lo gallito. No sientas que no tienes poder, aquí tú eres la víctima de un acosador, y la ley está de tu parte.
PREGUNTA
Mi mejor amiga lleva más de dos meses sin tener nada con su pareja y dice que están mejor que nunca. Se ven plenos y ella dice que ni extraña la acción. Yo lo dudo y me da pánico llegar a ese punto con mi novio. ¿Estoy mal por pensar que algo anda mal ahí? Violeta N.
RESPUESTA
Para nada estás mal, solo tienes un lenguaje del amor distinto al de tu amiga. Existen las relaciones que pasan por etapas de asexualidad temporal. Si ambos están de acuerdo, tienen buena comunicación y se demuestran afecto de otras formas (besos, abrazos, planes juntos), para ellos la relación funciona perfecto. El problema real no es la falta de sexo, sino la falta de deseo compartido; si uno quiere y el otro no, ahí sí hay bronca. Pero si los dos están en el mismo canal de descanso, pues están felices en su burbuja. No te compares. Que a ellos les funcione no significa que sea el destino de todas las parejas. Muchas relaciones duran décadas con una vida sexual activa porque le dan prioridad. El temor que sientes es una señal de que para ti la intimidad física es un pilar de conexión, y eso está bien. La clave para no llegar a ese “punto muerto” es la intención, no esperen a que las ganas caigan del cielo, sigan teniendo citas, coqueteen y no dejen que la rutina se coma la pasión. Si tú y tu pareja cuidan ese fuego, no tienen por qué terminar en una sequía eterna solo porque “ya pasó el tiempo” o ni se les antoja.




