Sexualidad

CALIENTE POR SABER

¿Cómo desenmascaro a mi cuñada si siempre aparenta ser dulce pero envenena a mi hermano contra mí?

Resolvemos todas tus dudas íntimas, por más extrañas que parezcan

¿Cómo desenmascaro a mi cuñada si siempre aparenta ser dulce pero envenena a mi hermano contra mí? (Foto: Creada con IA)
16/03/2026 |09:23
Alma Mar
Autor de Opinión El GráficoVer perfil

PREGUNTA

Mi cuñada llega a casa con sonrisa dulce y sale dejando pleito entre mi marido y yo. Le susurra cosas a mi hermano y, en un rato, hace que él me mire como enemiga. Ayudar a mi madre nunca ha sido fácil ni barato. Vivimos todos apretados, con cuentas vencidas, y todavía tenemos que lidiar con la mala vibra de ella. Con el enojo que siente porque mi hermano no genera “lo suficiente”, la verdad es que no soporta a mi madre ni tampoco a mí. ¿Cómo se enfrenta a alguien que disfruta vernos divididos?

RESPUESTA

Necesitas hablar directo con tu hermano. Tus hijos necesitan ver adultos que resuelven, no que conspiran. Tú, cuida tu casa y tus relaciones y, por favor, apártate de personas chismosas que van sembrando distancia entre los otros. Las personas que traen y llevan malas vibras hay que tenerlas siempre lejos, no importa sin son “familia”.

PREGUNTA

Enterramos a mi suegro un martes y el jueves ya se estaban gritando mi esposa y sus hermanas por la casa que se está cayendo a pedazos. Se dijeron cosas horribles. Mis hijas, lo oyeron todo. Tres mujeres luchando por un refri, unos cubiertos que ni siquiera son de plata y una lámpara que no vale un peso. Dan pena. Son el peor ejemplo que le pueden dar a nuestras hijas. Les perdí el respeto. Lo que ahora quiero es irme a mi pueblo con mis chiquitas y dejar a mi esposa para que se acaben de matar solas.

RESPUESTA

Sin duda, las heridas entre tu mujer y sus hermanas vienen de muy atrás. Si esperas que el duelo los vuelva mejores personas, vas mal. La herencia real no es la casa, es el ejemplo que están dando. Tienes razón, tus hijas están aprendiendo cómo la familia se destruye. Habla con tus hijas, que sepan que eso no es normal. Tu mujer y sus hermanas son un pésimo ejemplo.

PREGUNTA

Al principio creí que su necesidad de ver el celular a todas horas era una etapa. Que su desinterés hacia mí se debía al trabajo, al cansancio. Pero no, lo suyo es una adicción a la pornografía que simplemente no puede evitar. Es una manera de escapar sin irse. No sé cómo cambiar esa dinámica, entre que yo ya no soporto su necesidad ni tampoco quiero convertirme en la odiosa vieja que se pasa la vida entre reproches y regaños. ¿Cómo le hago para acostarme con alguien que no me mira, ni me acaricia, que no me dice que me quiere antes de dormir?

RESPUESTA

No grites, no acuses. Despiértale la memoria de lo humano. A veces, solo recordar quiénes fuimos ya es un comienzo. Obsérvate y pídele atención sin provocar la guerra entre ustedes. Busca comunicar sin decirle qué no hacer. Entrar a una cama regañando es la peor de todas las estrategias, abrázalo cuando despierte, dile cosas bonitas. Acércalo hacia ti con cariño, no dejes que el mal humor te gane.

PREGUNTA

Enterramos a mi suegro un martes y el jueves ya se estaban gritando mi esposa y sus hermanas por la casa que se está cayendo a pedazos. Se dijeron cosas horribles. Mis hijas, lo oyeron todo. Tres mujeres luchando por un refri, unos cubiertos que ni siquiera son de plata y una lámpara que no vale un peso. Dan pena. Son el peor ejemplo que le pueden dar a nuestras hijas. Les perdí el respeto. Lo que ahora quiero es irme a mi pueblo con mis chiquitas y dejar a mi esposa para que se acaben de matar solas.

RESPUESTA

Sin duda, las heridas entre tu mujer y sus hermanas vienen de muy atrás. Si esperas que el duelo los vuelva mejores personas, vas mal. La herencia real no es la casa, es el ejemplo que están dando. Tienes razón, tus hijas están aprendiendo cómo la familia se destruye. Habla con tus hijas, que sepan que eso no es normal. Tu mujer y sus hermanas son un pésimo ejemplo.

PREGUNTA

Salimos de casa antes del amanecer. Yo me voy al mercado, él a la obra. Nos vemos de noche, muertos de cansancio. Entre el camión y el jaloneo, uno llega a la defensiva. Nos queremos, pero cuando estamos juntos dormimos. ¿En qué momento se nos perdió el tocarnos?

RESPUESTA

La intimidad no se pierde por desamor, se pierde por supervivencia. Recuperar la cercanía empieza por reconocerse cansados, por darse la mano, por escucharse respirar. No te culpes.

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