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PREGUNTA
A veces, mi pareja tiene muchas ganas, y yo de plano estoy agotada o simplemente no se me antoja. Me da mucha culpa decirle que no porque siento que lo rechazo o que se va a buscar a otra. ¿Cómo pongo el límite sin que se sienta mal? Liz B.
RESPUESTA
La culpa es la peor compañía en la cama. Decir que no a un encuentro no es rechazar a la persona, es respetar tu cuerpo. Si accedes sin ganas, tu cerebro empieza a asociar la intimidad con una obligación o un trabajo, y eso, a largo plazo, termina por matar el deseo. La clave es no decirle de golpe que no quieres o “qué flojera”, mejor dile: “amor, de verdad, me encanta estar contigo y me atraes muchísimo, pero hoy estoy muerta y no voy a disfrutarlo como te mereces. ¿Qué tal si hoy solo nos apapachamos y mañana nos desquitamos?”. Al validar que él te gusta, eliminas el miedo al rechazo. Toma en cuenta que una relación sana debe aguantar un ‘hoy no’ sin dramas. Si él se enoja o te hace sentir mal, el problema de comunicación es más profundo que las relaciones. El consentimiento debe ser libre y entusiasta cada vez.
PREGUNTA
Siento que mi novio termina muy rápido o, a veces, yo me tardo siglos. Entre las películas y lo que dicen mis amigas, ya no sé si estamos bien o si tenemos un problema. ¿Cuánto debe durar para que se considere ‘bueno’? Rodolfo C.
RESPUESTA
Carnal, olvídate de lo que ves en las películas de adultos donde duran horas, eso es edición y mucha pausa para tomar agua. La ciencia tiene otros datos y son mucho más realistas de lo que crees. Un estudio famoso (de la Society for Sex Therapy and Research) reveló que el tiempo promedio de penetración —es decir, solo el acto o el mete-saca en sí—dura entre 3 y 13 minutos. Uno a dos minutos se considera demasiado corto (eyaculación precoz). De 3 a 7 minutos se considera adecuado y de 7 a 13 minutos es lo “deseable”. Ya más de 15 minutos suele volverse cansado o causar irritación. Si me preguntas, eso no se mide con cronómetro, sino con satisfacción. Si duran 5 minutos pero hubo media hora de juego previo, besos y caricias, ambos van a quedar felices. El secreto no es durar más, sino disfrutar más el camino. Si te enfocas solo en el final, te pierdes de todo el banquete.
PREGUNTA
Hola, mi marido me propuso un trío con otra mujer nomás por salir de la rutina. Desde entonces, la idea me ronda la cabeza, pero tengo pavor de morir de celos al verlo tocar a alguien más o que ella le guste más que yo. ¿Cómo sé si estamos listos o si esto va a arruinar mi relación? Jovana D.
RESPUESTA
Jovana, si tienes miedo a los celos desde antes de empezar, esa es tu respuesta. No es más que tu intuición dándote una señal de alerta. Un trío no es una forma de “arreglar” una relación ni de “añadirle chispa” si hay inseguridades de fondo; es una actividad para parejas que están en un nivel de seguridad y comunicación nivel experto. Los celos en un trío no suelen ser por el sexo, sino por la comparación. El miedo real es: “¿Y si ella lo hace mejor?”,“¿Y si la mira con más deseo que a mí?”,“¿Y si más bien me gusta a mí y me hago lesbiana?”, todas esas dudas pueden acecharte. Si tu marido te lo propuso, es vital platicar con él para saber de dónde viene su deseo: ¿es una fantasía compartida o es solo un capricho de él? Un trío exitoso requiere que tú seas la protagonista o el centro de la atención, no una espectadora de tu propio matrimonio. Si deciden explorarlo, pongan límites estrictos. Por ejemplo: “No se valen besos en la boca con ella”, “nada de contacto visual prolongado entre ellos”, o“ yo decido cuándo se termina”. Si sientes que vas a sufrir, entonces simplemente niégate a la propuesta. Un “no” es una respuesta completa y respetable que él debe aceptar.




