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PREGUNTA
Me dio curiosidad experimentar solito y usé el mango de un cepillo de dientes y luego el bote de un desodorante. El problema es que el desodorante casi se me queda adentro y pasé el susto de mi vida. ¿Es peligroso usar cosas de la casa o, de plano, mejor invierto en un juguete de verdad?” Lalo T.
RESPUESTA
¡Lalo, te la jugaste bien feo! Usar objetos de la casa que no están diseñados para eso es como jugar a la ruleta rusa con tu salud. El recto funciona como una “aspiradora”: si metes algo que no tiene una base ancha (un tope), los músculos lo pueden succionar hacia adentro y terminarás en urgencias con un médico sacándote el desodorante con pinzas. Además, los plásticos de los cepillos o botes no son de grado médico y pueden tener bacterias o filos que te causen una infección o un corte interno. Mejor rompe el cochinito e invierte en comprarte un juguete diseñado para eso, que tenga su base de seguridad y material hipoalergénico. Tu salud y tu dignidad valen mucho más que los 300 pesos que te cuesta un juguete de verdad; no acabes siendo la anécdota del hospital este fin de semana.
PREGUNTA
La neta, me da curiosidad intentar el anal con mi pareja, pero mis cuates me dicen que si le entramos mucho se me va a “aflojar el asterisco” y que al rato no voy a poder ni aguantar las ganas de ir al baño. ¿Es cierto que se queda guango o son puras habladas? Jorge D. 0Ese es el mito número uno y es más falso que un billete de tres pesos. El esfínter es un músculo súper potente y elástico; está diseñado para expandirse y regresar a su forma original sin broncas. No se te va a quedar “abierto” ni vas a ocupar pañal por intentarlo. Lo que sí es clave es la paciencia y mucho lubricante, porque esa zona no se moja sola como la otra. Si lo haces con calma, comunicación y sin prisas, el músculo se relaja y luego vuelve a su lugar como si nada. El problema viene si hay mucha violencia o si lo haces a fuerzas, porque ahí sí te puedes causar una fisura o una hemorroide que te va a hacer chillar. Así que dale luz verde solo si los dos quieren, pero recuerda: la regla de oro es ‘despacito y con harta grasa’. Si sientes dolor, para; el anal bien hecho no tiene por qué doler y mucho menos arruinarte la ‘salida’



