Uno de los aspectos más impactantes de la historia de Vlado Kapetanovic, conocido como Vitko Novi, son las profecías que aseguró haber conocido a través de sus contactos con extraterrestres procedentes del planeta Apu. Según el relato difundido por el investigador Julio César Dongo, estos seres poseían una tecnología extraordinaria denominada “pantalla de poder máximo” o “pantalla de tiempo”, capaz de mostrar acontecimientos del pasado y posibles escenarios del futuro.
De acuerdo con Dongo, la pantalla funcionaba mediante una conexión con los llamados iones positivos, partículas que, según la filosofía apuniana, conservarían una especie de registro universal de todo lo ocurrido desde el origen del cosmos. Vitko habría observado allí acontecimientos personales, episodios históricos y, sobre todo, grandes catástrofes antes de que sucedieran.
Una de las predicciones más conocidas está relacionada con el devastador terremoto de Áncash del 31 de mayo de 1970, que desencadenó un gigantesco aluvión que sepultó la ciudad de Yungay y provocó decenas de miles de víctimas en Perú. Según Dongo, Vitko habría visto este desastre aproximadamente diez años antes en la pantalla de tiempo e intentó alertar a las autoridades locales. Incluso habría acudido ante un juez de paz para advertir de lo que podía ocurrir, aunque su mensaje no fue tomado en serio.
La profecía de un nuevo terremoto en Áncash
Sin embargo, la advertencia que todavía genera mayor inquietud sería una profecía que, según estos relatos, todavía no se ha cumplido. Vitko habría observado un nuevo gran evento sísmico en la misma región de Áncash, pero con una intensidad destructiva que describió como tres veces superior a la catástrofe de 1970.
La información transmitida por Julio César Dongo plantea un escenario extremadamente fuerte: un terremoto de enorme magnitud acompañado de movimientos geológicos capaces de transformar determinadas zonas del territorio peruano. Entre las imágenes atribuidas a la pantalla de tiempo aparece también la posibilidad de un desprendimiento de parte de la costa del Perú, en una extensa franja comprendida entre Trujillo e Ica, que supuestamente podría desplazarse varios kilómetros hacia el océano.
Estas afirmaciones forman parte de los testimonios asociados a Vitko Novi y a su supuesto contacto con los seres de Apu; no constituyen predicciones científicas confirmadas. Actualmente, la sismología no permite determinar con precisión la fecha, hora y magnitud de un terremoto futuro.
Otras advertencias atribuidas a los apunianos
Las advertencias atribuidas a los apunianos no se limitarían a los terremotos. Vitko habría observado también conflictos internacionales, una posible Tercera Guerra Mundial y escenarios de destrucción relacionados con el comportamiento humano. Según el mensaje atribuido a estos seres, el origen de muchos de esos problemas estaría en el egoísmo, la ambición, el poder y el excesivo apego al dinero.
Para los seguidores de esta historia, el mensaje central de los apunianos sería una advertencia: la humanidad todavía tendría la posibilidad de modificar algunos escenarios futuros mediante un profundo cambio de conciencia. Pero entre todas las profecías atribuidas a Vitko Novi permanece una especialmente inquietante: la llegada de un terremoto tres veces más poderoso que el desastre que destruyó Yungay en 1970.


