Hay lugares que uno puede visitar y después olvidar; el Lago Titicaca definitivamente no es uno de ellos. Estar frente a esta enorme extensión de agua, a más de 3,800 metros de altura sobre el nivel del mar, produce una sensación difícil de explicar. El paisaje es imponente, pero lo verdaderamente fascinante comienza cuando uno escucha a la gente, conoce sus tradiciones y descubre que alrededor del lago se han conservado durante siglos historias de dioses que llegaron del cielo, seres misteriosos, puertas hacia otros mundos y extrañas luces que atraviesan el firmamento.
Para la cosmovisión andina, el Titicaca no era simplemente un lago. Era un espacio sagrado. Una de las tradiciones más conocidas asegura que Viracocha emergió de sus aguas y creó al Sol, la Luna, las estrellas y a los primeros seres humanos. Otra leyenda sostiene que de aquí partieron Manco Cápac y Mama Ocllo, enviados para iniciar la civilización que posteriormente daría origen al Imperio Inca. Es interesante observar cómo, desde tiempos muy antiguos, el relato del Titicaca está relacionado con seres que aparecen misteriosamente para transmitir conocimientos y transformar a la humanidad.
Pero existe una historia todavía más inquietante. Cerca del lago se encuentra Aramu Muru o Hayu Marca, una enorme formación rocosa donde fue tallada una especie de puerta que no conduce físicamente a ninguna parte. Es conocida popularmente como la “Puerta de los Dioses”. Las leyendas modernas hablan de personas que habrían experimentado extrañas sensaciones frente a ella, visiones, sonidos e incluso la percepción de estar entrando en otro lugar. También existen relatos sobre figuras luminosas y seres altos asociados con esta zona. Desde luego, no existe evidencia científica que demuestre que sea un portal dimensional; incluso investigadores del misterio advierten que varias historias atribuidas al sitio fueron incorporadas o modificadas durante el siglo XX. Eso, sin embargo, no ha impedido que Aramu Muru se convierta en uno de los puntos de peregrinación paranormal más conocidos de Puno.
En archivos ufológicos aparecen desde hace décadas testimonios procedentes de Puno y las inmediaciones del Titicaca. Uno de los más antiguos se remonta a 1965, cuando se reportó que un niño habría observado pequeños seres y que posteriormente su familia vio una intensa luminosidad elevándose hacia el cielo; el propio catálogo que conserva el caso reconoce que la documentación original es escasa.
Otro episodio ocurrió en la isla de Amantaní, que está al interior del Lago Titicaca, en mayo de 2012. Según el testimonio recopilado por investigadores del fenómeno, cuatro personas observaron durante la noche dos objetos o esferas luminosas realizando movimientos rápidos y mostrando diferentes colores. Habitantes de la zona habrían asegurado que ese tipo de luces ya había sido observado anteriormente. Son testimonios, no pruebas de origen extraterrestre, pero forman parte de una tradición contemporánea que sigue asociando las aguas del Titicaca con fenómenos aéreos extraños.
Existe un elemento real que hace todavía más fascinante todo esto: bajo el Titicaca verdaderamente existen restos arqueológicos. Investigaciones subacuáticas han localizado decenas de sitios sumergidos, antiguos lugares de ofrendas, viviendas, puertos y más de 20,000 objetos arqueológicos vinculados con Tiwanaku y los incas. En 2014 incluso fue recuperada una caja ceremonial inca prácticamente intacta que llevaba siglos bajo las aguas.
Quizá esa sea la verdadera fuerza del Titicaca: aquí la arqueología, las leyendas ancestrales, los relatos paranormales y el fenómeno OVNI parecen encontrarse en el mismo paisaje. Después de recorrerlo entiendo por qué tantas generaciones han mirado estas aguas pensando que guardan algo más. No puedo afirmar que extraterrestres hayan estado aquí, pero tampoco podemos ignorar los testimonios que continúan acumulándose. Y cuando cae la noche sobre el lago y uno mira ese cielo completamente abierto, resulta inevitable hacerse una pregunta: ¿qué han visto realmente durante siglos quienes habitan las orillas del Titicaca?


