Yohanan Díaz Vargas

ENIGMAS

El Parravicini de Transilvania, el sacerdote con pinturas de predicciones ocultas en una iglesia

Arsenie Boca fue un monje ortodoxo, teólogo y artista plástico que vivió en Rumanía, nació en 1910

Sacerdote Arsenie Boca. Foto: Especial
09/08/2026 |11:20
Yohanan Díaz Vargas
Autor de ColumnaVer perfil

En 2025, la canonizó al sacerdote , un personaje prácticamente desconocido en el mundo hispanohablante, pero relacionado con una serie de impresionantes profecías.



Arsenie Boca fue un monje ortodoxo, teólogo y artista plástico que vivió en Rumanía, concretamente en Transilvania, donde nació en 1910. Algunos investigadores, entre ellos la periodista Lourdes Gómez, ya lo llaman “el Parravicini de Transilvania”, debido a las presuntas predicciones que habría ocultado en las pinturas de una iglesia.

Además de su formación religiosa, Arsenie Boca estudió arte, disciplina para la que poseía un talento excepcional. Cuando la dictadura comunista de su país comenzó a perseguirlo y le impidió ejercer como sacerdote, encontró en la pintura una nueva forma de expresar sus ideas, preocupaciones y revelaciones.

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En 1968, el padre Arsenie Boca se trasladó a Drăgănescu, una localidad situada cerca de Bucarest, donde comenzó a decorar la iglesia de San Nicolás. Aquella obra terminaría convirtiéndose en una de las expresiones más enigmáticas atribuidas al religioso.

Durante aproximadamente 15 años trabajó en la decoración del templo, desarrollando un estilo diferente, original y profundamente misterioso. Las imágenes que pintó durante la década de 1970 dan testimonio de ello.

Conocida como la “Capilla Sixtina de Rumanía”, la iglesia de San Nicolás de Drăgănescu está cubierta de iconos y representaciones que parecen ir más allá de los cánones tradicionales del arte religioso ortodoxo.

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Alexandru Solomon, director del documental Arsenie. La vida después de la muerte, considera que, mediante estas obras, Arsenie Boca le habla directamente a la sociedad del siglo XXI: una humanidad que está perdiendo sus puntos de referencia, modificando su relación con la tecnología y alejándose progresivamente de la naturaleza.

Mientras trabajaba en la iglesia, Arsenie Boca habría experimentado diversas revelaciones que, según algunos investigadores, quedaron plasmadas y ocultas en sus sorprendentes pinturas.

Una de ellas contiene objetos que parecen anticipar tecnologías desarrolladas varios años después. Entre estas imágenes destaca una figura semejante a un transbordador espacial, vehículo que el público conocería oficialmente hasta 1981. También se han identificado elementos que recuerdan a los teléfonos modernos y a las comunicaciones por satélite.

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Aunque algunas de estas tecnologías ya comenzaban a desarrollarse durante la década de 1960, lo verdaderamente inquietante sería el mensaje contenido en las pinturas: la creciente dependencia de la humanidad hacia la tecnología.

Arsenie Boca no conoció este fenómeno con la intensidad con la que lo vivimos en el siglo XXI y, sin embargo, parece haberlo representado en sus obras. En ellas aparece el ser humano moderno, que habría olvidado a Dios en favor de lo material y lo concreto, rechazando incluso la invitación a cenar del arcángel Miguel. Para algunos especialistas, esta escena simboliza el progresivo alejamiento espiritual de la sociedad durante el siglo XX.

Un aviso

Arsenie Boca también pintó lo que muchas personas interpretan como una anticipación de los atentados contra las Torres Gemelas: dos grandes estructuras envueltas en fuego y explosiones; el Sol cubierto por la niebla y una ciudad de rascacielos sumergida entre polvo, humo y luto.

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Sin embargo, quizá la predicción más impactante sea la relacionada con su propio fallecimiento.

En el fresco dedicado a san Esteban el Nuevo, el padre Arsenie Boca habría dejado señalada una fecha: el 28 de noviembre, día de la conmemoración del martirio de este santo. Sorprendentemente, Arsenie Boca falleció precisamente un 28 de noviembre.

¿Coincidencias, interpretaciones posteriores o auténticas visiones del futuro? Las pinturas del llamado “Parravicini de Transilvania” continúan desafiando a investigadores, creyentes y estudiosos del misterio.

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