El 24 de junio, día de San Juan Bautista, considerado por muchas tradiciones como una de las noches más mágicas del año, una fecha asociada a movimientos energéticos y rituales de renovación, Venezuela fue sacudida po

Eran las seis de la tarde, hora local, cuando un sismo de magnitud 7,2 impactó el territorio venezolano. Apenas 39 segundos después, otro movimiento, esta vez de magnitud 7,5, terminó por agravar la emergencia. Caracas y el estado de La Guaira quedaron severamente afectados, con edificios colapsados, decenas de estructuras dañadas, centenares de personas fallecidas y miles de heridos. resulta complicado, porque las estadísticas aumentan conforme pasan las horas.

Venezuela se encuentra en estado de emergencia. Estos dos terremotos han encendido las alarmas no solo por su intensidad, sino por el contexto sísmico global que se ha registrado en las

¿Se activó el Cinturón de Fuego del Pacífico?

En un lapso de 24 horas, precisamente el 24 de junio, no solo se reportaron sismos en Venezuela, sino también en Japón, China, Estados Unidos y Perú. Aunque la comunidad científica no ha confirmado que estos eventos estén directamente relacionados, la coincidencia temporal ha llamado profundamente la atención y ha llevado a muchos a preguntarse si estamos ante una posible activación del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas tectónicas más activas del planeta.

La idea de una activación global del Cinturón de Fuego ha sido mencionada durante años por diversos contactados y canalizadores de supuestos mensajes extraterrestres, quienes aseguran que la humanidad se acerca al inicio de los llamados “grandes cambios planetarios”. Según estas versiones, terremotos, erupciones volcánicas y fenómenos naturales extremos podrían presentarse de manera simultánea en distintas regiones del mundo.

Para algunos, estos eventos serían los “dolores de parto” de la Madre Tierra, una expresión utilizada por canalizadores y estudiosos de mensajes provenientes de otras realidades para describir un proceso de transformación planetaria.

Junto con los dos terremotos registrados en Venezuela, también se reportó un sismo de magnitud 6,9 frente a la costa de Iwate, Japón; otro de 5,6 en California, Estados Unidos, con epicentro a 225 kilómetros al noreste de San Francisco; uno de 5,2 en la provincia de Qinghai, China; y un movimiento de 4,9 en la región amazónica de Ucayali, en Perú.

Además, otras zonas del planeta permanecen bajo vigilancia por el aumento de la actividad sísmica. En Tenerife, Islas Canarias, donde se encuentra el volcán El Teide, el pasado 22 de junio se registraron 222 eventos sísmicos. Durante 21 minutos, entre las 3:07 y las 3:28 de la madrugada, varios pulsos consecutivos de actividad sísmica de baja frecuencia en el entorno de Las Cañadas activaron los protocolos de vigilancia volcánica y llevaron al Instituto Geográfico Nacional de España a emitir reportes de seguimiento.

La pregunta es inevitable: ante todos estos acontecimientos sísmicos registrados en las últimas horas, ¿estamos frente a simples coincidencias geológicas o ante el inicio de aquella antigua profecía que habla de temblores globales en distintas partes del planeta?

En el capítulo 24 del Evangelio según San Mateo, Jesús de Nazaret habla de las señales de los últimos tiempos y advierte:

“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”.

Hoy, esa frase vuelve a resonar con fuerza.

¿Estamos viendo únicamente la dinámica natural de la Tierra o el comienzo de una etapa anunciada desde hace décadas por profetas, contactados y tradiciones espirituales de todo el mundo?

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