Durante nuestra visita privada, nocturna y prácticamente secreta a la Gran Pirámide de Guiza, una experiencia que pudimos vivir gracias a Volíbolo, empresa especializada en viajes con misterio, tuvimos la oportunidad de meditar y recitar algunos mantras en la Cámara del Rey.
Según diversos expertos en espiritualidad y tradiciones esotéricas, el sonido y la vibración son elementos fundamentales para comprender el posible propósito de las antiguas construcciones sagradas. Hacer vibrar la Cámara del Rey a través de mantras, con la intención de activarla y conectarla con el cosmos, es una práctica que muchos grupos de buscadores de lo desconocido, como el nuestro, intentan realizar cuando ingresan a este monumento tan imponente, bello y sagrado.
Reconectar algunos de los invisibles pasillos hiperdimensionales o energéticos que unirían la Tierra con otros puntos del universo es, según estas corrientes, uno de los fenómenos que podrían ocurrir al meditar en el interior de esta enorme e inigualable construcción.
De acuerdo con el investigador Enrique de Vicente, estos canales habrían sido cerrados hace miles de años como consecuencia de un gran cataclismo que quebró los alineamientos estelares que confluían en este y otros antiguos monumentos. Su reconexión permitiría activar un antiquísimo circuito cosmotelúrico, energético y electromagnético formado por estas estructuras sagradas.
Se trataría de canalizarlo, sintonizarlo y permitir que vuelva a vibrar en la misma frecuencia de la corriente cósmica por la cual está atravesando nuestro planeta.
Siguiendo la máxima hermética: “Como es arriba, es abajo”, al regular y equilibrar las energías terrestres con las celestes, se buscaría compensar la intensidad energética que, según esta visión, distorsiona peligrosamente nuestro mundo.
“La puerta del cielo, la puerta de la tierra, las ventanas celestiales, la escalera al cielo… están abiertas”, rezan Los Textos de las Pirámides.