Catalina tiene un hijo de 42 años que se llama Toño. Trabaja, pero seguía viviendo en su departamento y poco colaboraba con los gastos o actividades del hogar.

Antonio era un niño de 42 años, y Catalina buscó una estrategia para que fuera independiente.

En el condominio que habitaban, Catalina tenía dos departamentos, el que compartía con Toño y otro que rentaba para cubrir sus gastos junto con su pensión. Después de meses de sentirse desbordada por la falta de apoyo de su hijo, le propuso mudarse al otro departamento y pagar una renta mínima.

Catalina inicia proceso por despojo

Pasaron semanas y Antonio cedió, pero solo pagó la renta dos meses, después no cumplió más.

Catalina buscó solucionar las cosas, al final, ella pensaba que su hijo entendería que estaba haciendo mal; pero no pasó. En una de sus pláticas con su vecina, le sugirieron demandarlo, pues ella necesitaba el dinero para sobrevivir, así que, con mucho dolor, inició una carpeta judicial por despojo, ya que Toño incluso cambió la chapa de la puerta.

Durante el proceso judicial, un Juez de Control les envió al Centro de Justicia Alternativa, ubicado en Niños Héroes 133, colonia Doctores. Ahí les atendieron gratuitamente y de manera inmediata por una persona Facilitadora Penal, quien realizó diversas dinámicas para destrabar el conflicto.

En la sala de facilitación del Centro de Justicia Alternativa firmaron un acuerdo reparatorio que incluía desocupar el departamento en dos meses y pagar las rentas restantes en tres parcialidades.

Aunque el amor de Catalina por su hijo es profundo, debía hacerlo responsable y, sobre todo, era necesario que, aunque fuera su mamá, los departamentos eran resultado de su trabajo y precisamente los tenía para ser independiente y tener un techo para sí misma.

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