El préstamo de un vehículo no comenzó como un problema, sino como un acto de apoyo entre conocidos. Javier se la compró y usaba para su negocio, pero una temporada decidió no ocuparla. Fue entonces cuando Martín, un conocido cercano, le pidió usarla por unos meses para trabajar como repartidor. El acuerdo fue sencillo: podía usarla sin costo, siempre y cuando la cuidara y la devolviera cuando se le solicitara.

Cuando Javier la necesitó, no fue entregada y argumentó que aún dependía de ella para generar ingresos y que no podía devolverla de inmediato.

El acuerdo basado en la confianza se quebró.

Buscan solución en el Centro de Justicia Alternativa

Ante la falta de acuerdo, decidieron acudir al Centro de Justicia Alternativa del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, ubicado en Niños Héroes 133. No lo hicieron con entusiasmo, sino como un último intento antes de escalar el conflicto.

En la sesión, la tensión era evidente. Javier insistía en su derecho a recuperar el vehículo; Martín explicaba su dependencia económica.

Las fechas se establecieron con claridad, incluyendo un periodo específico para la entrega. También se acordaron condiciones sobre su estado y el compromiso de realizar ciertos ajustes antes de devolverla. Cada punto fue confirmado por ambos, generando una sensación de seguridad que antes no existía.

Al finalizar, el conflicto no desapareció por completo, pero sí se transformó. La camioneta sería devuelta en un plazo definido y, con ello, ambas partes podían avanzar sin incertidumbre.

Google News