Vimos el documental 'El origen de los Red Hot Chili Peppers: Nuestro hermano Hillel', ya disponible en Netflix, un clavado a los inicios de la banda fundada por Hillel Slovak, Anthony Kiedis, Flea y Jack Irons.
De la banda de California se podría hablar por horas; se trata de una de las agrupaciones más queridas de los últimos 40 años.
Entonces, para que en un documento de menos de dos horas no quede como una simple embarrada de historia, el director Ben Feldman se centró en los años previos al nacimiento del grupo, su formación y lo que Hillel Slovak, guitarrista del grupo, dejó antes de morir, a los 26 años, por sus problemas con las sustancias.
Volveremos en el tiempo a finales de los años 70 y principios de los 80, con un Hillel, Anthony y Flea, sobreviviendo en una California llena de dinámicas feroces, pero artísticamente ricas.
‘El origen de los Red Hot Chili Peppers...' es una carta de amor y agradecimiento de parte de Anthony y Flea a Hillel Slovak, quien de alguna manera los lleva al mundo de la música. Muy probablemente sin Hillel, el cantante y bajista de los Red Hot Chili Peppers jamás se hubieran subido a un escenario. Su trabajo en What Is This (conocido antes de 1980 como Anthym) jaló a Anthony y Flea a ese submundo escénico que los abrazó para siempre.
Hillel le pidió a Flea tomar el bajo; el músico nunca había tocado el instrumento, por lo que tuvo que aprender desde cero y dejar que esa corriente eléctrica pasara por sus venas y le moviera los dedos para experimentar sobre la marcha en los conciertos.
Anthony inició como un salvaje maestro de ceremonias, pero también el destino ya estaba trazado para que ese trío de amigos formara una nueva banda que los llenara a full. Kiedis comenzó a rapear y a bailar. Llegaron las rimas que, a su vez, formaron canciones, y su instinto de frontman nato les dio un boleto sin punto de retorno: habían nacido los Red Hot Chili Peppers. Era 1983 (¡hermoso año!).
Como también ha sucedido con otras bandas, como Pink Floyd, que perdió pronto a su gran estrella y líder Syd Barrett cuando la fiesta apenas comenzaba, Hillel Slovak ya no despertó de un largo viaje de heroína que lo mandó a dormir para siempre. Me pongo a pensar que Anthony, su amigo de correrías y viajes psicotrópicos, es un sobreviviente de esos primeros años de excesos, en los que pudo tener el mismo trágico final.
El mundo se hubiera perdido a uno de los frontman más importantes del funk rock de la historia, "un nuevo James Brown", como bromeara el propio Kiedis, pero no fue así. Aún tenía un largo camino por delante. John Frusciante, que tuvo una muy breve pero sustanciosa participación en el documental, aún tenía que llegar a la banda, tomar el trabajo de Hillel y llevarlo, junto con sus compañeros, de California a todo el mundo... Y en pelotas, de ser necesario.





