(CH) no es solo un punto geográfico, es el corazón vivo de nuestra ciudad, el origen de nuestra identidad y, durante siglos, el epicentro de la actividad comercial de México. Sus calles han sido testigos del intercambio, del esfuerzo de generaciones de comerciantes y del desarrollo económico que dio forma a la capital.

Hoy, sin embargo, esa dignidad parece desdibujarse. El comercio formal, que por décadas ha sostenido la vida económica del CH, enfrenta retos cada vez más complejos: desorden en la vía pública, competencia desleal, inseguridad y abandono de espacios emblemáticos. Esta realidad no solo afecta a quienes trabajamos aquí, sino a toda la ciudad, que pierde un y cultural invaluable.

Regresar la dignidad al CH implica mucho más que acciones aisladas. Requiere voluntad política, coordinación entre autoridades y sociedad, y una visión clara de rescate integral. Significa recuperar el orden, garantizar el estado de derecho y promover el comercio formal como motor de desarrollo. También implica rescatar la imagen urbana, cuidar el patrimonio arquitectónico y devolverle a sus calles la seguridad que merecen.

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Pero, sobre todo, implica reconocer que el CH no puede ni debe ser territorio de nadie. Debe ser un espacio de todos, donde convivan historia, cultura y actividad económica en equilibrio. Un lugar donde visitantes y ciudadanos puedan caminar con confianza, consumir en establecimientos formales y sentirse orgullosos de su ciudad.

Hoy más que nunca es momento de actuar. El CH merece recuperar su grandeza, su vocación comercial y su dignidad. No hacerlo sería renunciar a una parte esencial de lo que somos como ciudad y como país. *Presidente de Procentrhico

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