VIENE CON TODO
A un día de iniciado el proceso electoral 26-27 en la capital del país, en el Instituto Electoral de la Ciudad de México ya se recibieron las primeras quejas y no precisamente de los partidos políticos… sino de trabajadores inconformes que aseguran no ser escuchados por la presidenta del órgano electoral, Patricia Avendaño. Los quejosos acusan que al interior de la Dirección Ejecutiva de Asociaciones y Fiscalización de ese instituto existe favoritismo e intimidación laboral, además de que personas poco capacitadas y sin experiencia en temas electorales ocupan puestos estratégicos. Son trabajadores con años de experiencia quienes acusan que Juan Manuel Lucatero, titular del área, los intimida e incluso les ha dicho que tengan cuidado con lo que “hace y dicen” porque de “no ser gente” de la consejera Sonia Pérez, su empleo podría estar en riesgo.
METEN MANO
Son los mismos trabajadores del IECM quienes acusan que ante el desconocimiento de los procesos de algunos empleados consentidos hay procedimientos que se resuelven fuera de plazo, que los casos de violencia política contra las mujeres no reciben la atención debida y que incluso hay expedientes perdidos… pero lo peor, según denuncian, es que los representantes de los partidos manipulan los expedientes, los consultan y los revisan sin estar autorizados, violando toda normatividad. Y por si esto fuera poco, según los trabajadores, la gente de Secretaría Ejecutiva mete la mano cuando considera que hay un “asunto político” que se debe resolver.
MILANDO
Aquí vale preguntar, si la presidenta Avendaño no frena los posibles abusos, tendrá que explicar por qué prefiere administrar el silencio y no asumir su responsabilidad. El proceso electoral está encima, esto apenas comienza y el IECM ya tiene sus acostumbrados conflictos internos por una mala gestión.


