LOS AMIGOS DE PABLO...
A poco más de ocho días de los hechos vandálicos durante la marcha para conmemorar el 57 aniversario de la matanza de Tlatelolco, muchos se siguen preguntando quién le puso la trampa al secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez.
Los que saben, aseguran que una movilización de vándalos tan amplia no pudo pasar desapercibida para otras dependencias del gobierno capitalino.
Los que saben, dicen que fue una vacilada mandar a una marcha a solo 500 elementos para resguardarla de punta a punta, aunque después se vio obligado a mandar otros mil elementos cuando la batalla ya estaba perdida. Los que saben, insisten en que Pablo Vázquez confió demasiado en quienes no debía confiar y eso lo ha puesto en la mira de muchos morenistas “puros”, que no lo ven con buenos ojos.
PURA OCURRENCIA
Lo que pareciera imposible: no conocer la dinámica de la Ciudad de México, pero ganarse la vida como empleado de los capitalinos, es una realidad en el Congreso de la Ciudad de México.
Resulta que la diputada local del PVEM, Elvia Estrada, presentó una iniciativa para limitar el uso de cláxones, bocinas, timbres, silbatos, campanas u otros aparatos que usan los automóviles, camiones, autobuses, motocicletas, bicicletas y demás vehículos que transitan en la Ciudad de México. La legisladora propuso crear la Ley General de Control de Ruido Urbano que, entre otras disposiciones, busca que sólo se permita el uso de cláxones para anunciar la llegada de los vehículos a las esquinas donde no haya semáforos, señalización o policía de tránsito. Si algo se viola en la capital del país es el Reglamento de Tránsito; la dichosa ley de la asambleísta sería una vacilada, porque quién se encargaría de hacer que esta se cumpla…


