NEGOCIO MILLONARIO
Al menos desde el año 2018, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX, a través de la Policía Auxiliar, ha ganado los contratos para el resguardo de edificios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), entre ellos los museos cerrados esta semana por falta de seguridad.
Según documentos del propio Instituto, en 2022 se le pagaron a la policía capitalina 139 millones 102 mil 647 pesos para vigilar instalaciones, ese fue el monto más alto entre 2018 y 2022; en 2019, el contrato tuvo un valor de 119 millones 802 mil 521 pesos.
Los montos no serían nada despreciables para una empresa de seguridad privada, de las que se caracterizan por abaratar las jornadas de trabajo.
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TRANSPARENCIA
Algunos mal pensados piensan que sería bueno que el INAH transparente la última licitación y los contratos que respaldan la decisión de haber cambiado de empresa de seguridad.
No se sabe si fue por la austeridad republicana o la pobreza franciscana, que al INAH ya no le alcanzó para contratar a los policías capitalinos, después de que lo hizo los últimos siete años y le pagó a la dependencia más de 600 millones de pesos.
O si es que alguien vio una ‘mina de oro’ en el contrato y decidió cambiarlo. Sumado a ello, seguramente la PA ya tenía clara la logística necesaria para resguardar los inmuebles.
BERRINCHE
El que se salió a criticar el trabajo de los medios de comunicación, diciendo que están “quemados” y “perdieron credibilidad” fue Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como Andy, el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Con todo y lo que menospreció el trabajo periodístico, se quejó amargamente de que le llamen Andy, cuando desde hace mucho tiempo, todos hasta al interior de Morena lo conocen como Andy; ahora sí, como decía su papá: “sereno, moreno”.


