Este fin de semana, durante la serie ante los Conspiradores de Querétaro, la organización de los Diablos Rojos rendirá un homenaje a Miguel Ojeda: su número 35, que lo acompañó durante su carrera, será retirado.
Así, el ‘Negro de Guaymas’ se unirá a nombres como los de Daniel Fernández, ‘Cananea’ Reyes, ‘Borrego’ Sandoval y el ‘Zurdo’ Ortiz, entre otros, cuya huella fue tan grande que sus dorsales ya no se pueden usar.
Y sí, se trata de una distinción más que merecida para alguien que lleva el ADN escarlata en las venas. Es el único personaje en la historia del México en coronarse campeón como jugador, mánager y directivo.
Miguel Ojeda, una leyenda escarlata
Su debut con los Diablos Rojos ocurrió en 1995, cuando llegó como un joven pelotero dispuesto a consolidarse en una novena donde la titularidad en la receptoría ya estaba ocupada; desde el inicio tuvo una gran disposición, pero con el objetivo de mantenerse en el lineup, cubría diferentes posiciones en el terreno; de hecho, entre sus actuaciones más destacadas se encuentra la vez que desempeñó las nueve posiciones del campo en un solo juego.
Así como la noche del 19 de mayo de 2000, en el Parque el Seguro Social, cuando conectó cuatro cuadrangulares en un partido de nueve entradas frente a Monclova.
Como jugador ganó tres campeonatos: dos contra Tigres y uno ante Sultanes; compitió en Grandes Ligas entre 2003 y 2006. Como mánager, logró el campeonato en 2014, mientras que como directivo contribuyó al más reciente bicampeonato.
Hace unas semanas, fue elegido para quedar inmortalizado en el Salón de la Fama de la pelota caliente mexicana; con 21 votos se convirtió en el candidato más apoyado dentro de la categoría de Jugadores del Beisbol Mexicano.
Por todo esto, el retiro de su número 35 no será solo un homenaje: será justicia y honor... sí, a quien honor merece.


