Marco Fernández, investigador de México Evalúa y coordinador de Educación con Equidad y Calidad del Tec de Monterrey, cuestiona que las Universidades para el Bienestar sean presentadas como una alternativa equivalente para los jóvenes que no logran ingresar a instituciones de mayor demanda.
Argumenta que el país enfrenta un problema serio de cobertura en educación superior, pero que las opciones creadas en los últimos años no han logrado convertirse en instituciones con la calidad necesaria para responder a la expectativa estudiantil.
“Lo que también creo que refleja esta situación es un problema serio de oportunidades de calidad de la educación superior, porque hay tantas personas que aspiran a ingresar a la UNAM, a la UAM, a la Autónoma de Nuevo León, a la de Guanajuato, a una serie de universidades muy reducida, porque los espacios son limitados y las alternativas que el gobierno ha venido desarrollando en los últimos años tienen realmente un problema muy serio de operación y de calidad del aprendizaje”, afirma.
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Señala que las universidades Benito Juárez han sido objeto de cuestionamientos por sus condiciones de operación, infraestructura, profesorado y resultados para sus egresados.
“Estamos hablando; por ejemplo, de las denominadas universidades Benito Juárez, que claramente han estado al centro de mucha controversia por la mala operación, las malas instalaciones, el profesorado que no tiene buenas condiciones laborales, el tipo de aprendizajes que se enseña, la poca eficacia del futuro laboral de los egresados y demás”, menciona.
Fernández agrega que si estas universidades representan una alternativa real para los jóvenes, deberían existir indicadores públicos sobre sus resultados académicos y laborales.
También cuestiona la falta de consistencia en los datos públicos sobre la matrícula de las universidades Benito Juárez durante el sexenio pasado.








