Como una muchacha muy alegre que estaba viviendo el mejor momento de su vida es como familiares, amigos y vecinos recordaron a Aleyda Romero Victorio, una de las víctimas mortales del multihomicidio perpetrado en un condominio exclusivo en Atizapán.
La joven de 21 años trabajaba como niñera de los dos pequeños hijos de Jonathan Samuel Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, quien, junto con su esposa y su pequeña hija, fue víctima de Diego Sebastián.
Fue alrededor del mediodía de ayer cuando el cuerpo de la mujer arribó a San Martín Cuautlalpan, en Chalco, Estado de México, de donde era originaria. Ahí, entre llanto, pero también con música, confeti y flores, fue recibida en su hogar.
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Sus padres eran los más afectados. Ellos no podían creer la forma en la que su hija perdió no solo la vida, sino también sus sueños y proyectos, por los que trabajaba y tomó un empleo lejos del seno familiar.
Aleyda, conocida como Alexis por sus seres queridos, tenía la ilusión de viajar y conocer el mundo. Además, le ilusionaba la idea de ser la madrina del bebé que su hermana de 25 años está esperando.
Su hermano, de 14 años, pese a su tristeza, intentaba consolar a sus familiares, quienes abrazaban el ataúd de la joven, quien era uno de los pilares económicos de su hogar.
Entre las demandas de su gente está que su nombre y lo trabajadora que era no pasen inadvertidos, ya que, a diferencia de sus empleadores, ella no era famosa y merece la misma justicia de las autoridades que las demás personas asesinadas en el cobarde ataque.