Para Aidé no hubo médicos ni ayuda que la salvara de morir a la intemperie. Aunque Mario, su pareja, intentó auxiliarla, la lluvia y la enfermedad que padecía le provocaron la muerte.
Bajo la marquesina de un negocio del Centro de la Ciudad, la mujer, su novio y un grupo de personas que viven en las calles trataban de refugiarse de la lluvia.
Ahí, en la esquina de las calles Iturbide y Morelos, Norma Aidé pasó sus últimas horas acostada y abrigada con una cobija. Pero ni la manta ni las súplicas de Mario lograron que la mujer dejara de agonizar.
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Y es que la enfermedad que padecía en los pulmones no la dejaba respirar. El agua de la lluvia y la falta de atención médica empeoraban su salud.
Ayer por la tarde, la mujer dejó de responder. Aunque el hombre le llamaba, ella ya no respondía.
Fueron sus compañeros de la calle quienes pidieron ayuda a los policías, los cuales llamaron a los paramédicos para auxiliar a la mujer. A su llegada, solo confirmaron que ella había muerto.
En esa esquina, personas en situación de calle suelen vivir entre restos de comida, basura y cobijas. Aunque en varias ocasiones ha habido denuncias de vecinos que obligan a las autoridades a retirarlas del lugar, ellas regresan a vivir a ese sitio.