Querida familia Cósmica, esta semana tenemos al Sol en Virgo queriendo organizar, limpiar, resolver y poner cada cosa en su lugar. Mientras tanto, la Luna va caminando hacia Piscis, donde tendremos al gran protagonista: el eclipse lunar parcial del 27 de agosto por la noche, en México. Inhala y exhala, ya es el último.
El día 24 y parte del 25, con la Luna en Capricornio, arrancamos bastante terrenales: trabajo, dinero, pendientes, casa, horarios. Esa sensación de: “Antes de septiembre tengo que arreglar mi vida entera”.
Del 25 al 27 está la Luna en Acuario. Aquí empezamos a mirar las cosas de manera diferente. Algo que siempre habías hecho de cierta forma puede dejar de tener sentido. Acuario pregunta: “¿Y si esta vez lo hacemos distinto?”. Es buen momento para romper una rutina, cambiar una dinámica o dejar de insistir donde claramente ya no funciona.
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El 27 por la noche, la Luna entra en Piscis y llega el eclipse. Más del 90% de la Luna entrará en la sombra de la Tierra. Astrológicamente, tenemos a la Luna llena eclipsada alrededor de los 5° de Piscis, enfrentándose al Sol en Virgo.
Puedes sentir cansancio sin saber exactamente por qué, sueños extraños y nostalgia. Tendrás necesidad de aislarte un poquito o simplemente decir: “Ya entendí. Esto ya no lo quiero cargar”. No todo lo que aparezca necesita una explicación inmediata.
Este eclipse nos pide soltar, porque este eclipse vuelve a tocar el eje Virgo-Piscis, que lleva tiempo hablándonos de una misma batalla: control vs. confianza.
Mi frase para este eclipse sería: “No voy a perseguir una respuesta que mi intuición ya me dio”.
El 29 y 30, la Luna camina hacia Aries, así que después de tanta emoción y sentir, viene el movimiento. No necesitamos salir del eclipse con la vida solucionada. Basta con tomar una decisión diferente.
El 25 de agosto celebramos a San José de Calasanz, profundamente vinculado con la educación y las escuelas. Y aquí tenemos una sincronía preciosa, porque estamos justo en la semana previa al regreso a clases.
El 27 llega Santa Mónica, una figura perfecta para hablar de paciencia familiar, algo que necesitaremos mientras buscamos uniformes, etiquetamos cuadernos y alguien recuerda, a las diez de la noche, que le faltaba una libreta.
Y cerramos el 30 de agosto con Santa Rosa de Lima, asociada con la devoción, la fortaleza interior y la vida espiritual.
Antes de que los niños entren al ciclo escolar, el domingo 30 podemos hacer algo precioso: la bendición de la mochila. No necesitas montar un altar enorme. Toma la mochila de tu hijo, nieto o sobrino. Puedes colocar cerca un poquito de romero o lavanda y pasar tus manos sobre la mochila mientras dices: “Bendigo tu camino. Que encuentres buenos maestros y buenos amigos. Que tengas claridad para aprender y sabiduría para elegir. Que salgas de esta casa protegido y regreses siempre con bien. Que esta mochila cargue conocimientos, sueños y experiencias bonitas, nunca miedos. Amén”.
No bendigas solamente sus calificaciones. Bendice también su autoestima, sus amistades y su regreso seguro a casa.
Esta semana quiero que observes. Porque mientras todos estamos preparando septiembre, organizando horarios, comprando útiles y tratando de volver a la normalidad, el eclipse puede venir a preguntarte algo mucho más incómodo: ¿de verdad quieres volver a la misma rutina de la que llevas meses queriendo escapar?