Magdalena Contreras.– Desde los 16 años, Byker Evolution se sabía la de chambear. Comenzó como repartidor de pinturas, después lo mandaron a cursos para especializarse como pintor automotriz, actividad productiva que hasta la fecha lo ha sacado adelante a la par de la lucha libre profesional.
El integrante de la Dinastía del Torito Hernández comenzó a pintar sus propias motos, después automóviles, para luego dar el salto y montar su taller en el que, además de la pintura automotriz, emprendió la restauración de autos antiguos.
Tiene 16 años como luchador profesional, pero el doble enchulando carros; 30 años de experiencia lo respaldan en este oficio.
Su vida no ha estado llena de colores brillantes y bonitos como los que les pone a las máquinas, ya que también se ha llenado de matices oscuros que lo hicieron alejarse de su legado en la lucha libre.
A la edad de 14 años se le dio la oportunidad de debutar; sin embargo, al dejar tirada una función organizada por su padre, el Toro Salvaje, mejor conocido como el Torito Hernández, este le prohíbe continuar. Y aunque continuó entrenando y luchando esporádicamente, se alejó del ruedo por 16 años.
La principal causa por la que se retiró parcialmente de los encordados fue por un problema de adicciones derivado de una profunda depresión que incluso lo obligó a estar medicado durante muchos años.
Él me comentó que al no poder usar el nombre que le dio su padre (QEPD), Bull Star, recibió la oportunidad del profesor Dragón de la Muerte para ser su junior; sin embargo, las malas compañías lo obligaron a hundirse más en la porquería y mejor se pintó de colores de todo el ambiente luchístico.
La inquietud de una de sus hijas por aprender lucha libre lo lleva a acudir nuevamente a un gimnasio, sin pensar que la joven desistiría de esta opción y que él sería el que retomaría el camino con el nombre de Black Evolution. Este retorno le hizo ver que el Clonazepam que tomaba para enfrentar la depresión crónica no era necesario al olvidarse de tomar la dosis diaria, y hoy afortunadamente está limpio de sustancias y medicamentos.
Aunque este episodio sombrío lo sumergió en una constante ansiedad, la pintura automotriz lo mantenía productivo para cumplir con sus responsabilidades como padre de familia.
Incluso sus trabajos se han cotizado tanto que ha recibido premios y reconocimientos por lo bien que le quedan, además de obtener la confianza de sus compañeros de lucha Aguilita Mágica y Legendario Azteca, a los que les pintó su motocicleta.
Entre sus proyectos también está el reabrir la Arena Torito Hernández, que hace tiempo dejó de funcionar y en la que varias estrellas se presentaron con gran éxito, esto para honrar la memoria de su padre, que desgraciadamente ya no lo vio evolucionar.