La Diana Cazadora es uno de los monumentos más emblemáticos de la Ciudad de México.
Ubicada en Paseo de la Reforma, esta famosa escultura no solo representa a una diosa de la mitología, también guarda historias, polémicas y un curioso misterio sobre su flecha que hoy forma parte de una tradición urbana.
Con el paso de los años, el monumento se convirtió en un símbolo de la capital mexicana, pero detrás de la estatua existen detalles que muchos visitantes desconocen.
¿Quién es la Diana Cazadora?
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La escultura representa a Diana, una diosa de la mitología romana asociada con la caza, la naturaleza, la luna y la protección de los animales.
En la mitología, Diana es equivalente a Artemis.
Tradicionalmente se le representa como una mujer joven con arco y flechas, lista para disparar.
El nombre “Diana Cazadora” simboliza:
- Independencia
- Fuerza femenina
- Conexión con la naturaleza
- Protección de los bosques y animales
La famosa estatua de Paseo de la Reforma
La escultura conocida como Fuente de la Diana Cazadora fue creada por el escultor mexicano Juan Fernando Olaguibel.
Fue inaugurada en 1942 y muestra a la diosa tensando su arco y apuntando su flecha hacia el cielo.
Desde entonces se convirtió en uno de los monumentos más fotografiados de la capital y en un punto icónico del corredor de Reforma.
La mujer que inspiró la estatua
La famosa escultura también tiene una historia poco conocida: sí existió una modelo real que inspiró la figura.
Se trató de Helvia Martinez Verdayes, quien tenía apenas 16 años cuando posó para el escultor.
En ese momento, Helvia trabajaba como secretaria de Olaguibel y aceptó servir como modelo para representar a la diosa romana. Sin embargo, durante décadas su identidad se mantuvo en secreto.
¿Por qué ocultaron su nombre?
En la sociedad mexicana de los años 40 posar desnuda para una escultura era considerado un escándalo.
Por esa razón su identidad se mantuvo oculta durante muchos años y solo un círculo cercano sabía que Helvia era la modelo. Además, la misma familia había pedido discreción.
Con el paso del tiempo, ella misma confirmó públicamente que había sido la modelo de la famosa escultura.
El escándalo del “taparrabo”
Cuando la estatua fue inaugurada en 1942, la desnudez de la figura provocó fuertes críticas.
Ante la presión social, las autoridades decidieron colocarle un taparrabo metálico para cubrir la escultura.
Años después, artistas e intelectuales protestaron porque alteraba la obra original, por lo que finalmente el taparrabo fue retirado y la escultura recuperó su diseño original.
El misterio de la flecha de la Diana Cazadora
La postura de la escultura tampoco fue colocada al azar.
El escultor pensó cuidadosamente la dirección en la que Diana apuntaría su arco cuando fuese instalada en Paseo de la Reforma.
La figura apunta hacia el norte de la ciudad, lo que tiene varias interpretaciones simbólicas:
1. Representa el progreso
En la década de 1940 la ciudad comenzaba a expandirse hacia el norte y poniente, por lo que la flecha simbolizaba avance y futuro.
2. Sigue el eje del Paseo de la Reforma
La postura de la estatua sigue la dirección de esta importante avenida, reforzando la idea de movimiento y crecimiento urbano.
3. Diana no está disparando
Muchos creen que la estatua está lanzando la flecha, pero en realidad está a punto de hacerlo.
El arco tensado simboliza energía y acción contenida, un recurso artístico común en esculturas clásicas.
Durante años también circuló el mito de que la flecha apuntaba hacia el Ángel de la Independencia, pero esto no es correcto.
¿Dónde está la flecha original?
Aunque hoy vemos a Diana tensando el arco, la flecha original ya no existe.
Cuando la escultura fue creada en 1942 sí tenía una flecha, pero debido a que es una pieza muy delgada y frágil, con el paso del tiempo se dañó y terminó rompiéndose.
Por estas razones fue retirada y nunca volvió a colocarse.
Actualmente la estatua permanece sin flecha para evitar daños estructurales y facilitar su conservación.
La flecha que “cumple deseos”
Aunque la flecha original se perdió, en la ciudad surgió una curiosa tradición.
En el exterior del Salón Corona, cerca de Reforma, se encuentra una flecha incrustada en una pared que simula ser la de la Diana.
Junto a ella hay una placa con la frase: “La flecha de la Diana Cazadora se creía perdida y solo estaba escondida, reservando su buena suerte a quien su deseo aquí pida”.
A partir de esta historia, muchas personas que pasan por el lugar se detienen para pedir un deseo, convirtiendo la flecha en una pequeña tradición turística de la ciudad.
Hoy la Diana Cazadora es uno de los monumentos más queridos de la capital y un símbolo de libertad, fuerza femenina y modernidad.
Además, pocos saben que la estatua fue movida algunos metros en los años 90 para reorganizar la glorieta y mejorar la movilidad.
A pesar de los cambios, la figura sigue apuntando hacia el horizonte de la ciudad, recordando que la historia de la capital siempre está en movimiento.









