Cuando observó a su hijo inconsciente sobre el piso, fingió un estrangulamiento para disimular que había sido asesinado por un “loco”.
Sin saber a dónde dirigirse, abordó su auto y salió de la casa en donde vivía, que se encontraba en la colonia Lindavista.
Mientras se dirigía a la vivienda de una amiga para contarle lo sucedido, cambio de decisión y condujo hacia el lago de Guadalupe de Cuautitlán Izcalli.
Después de arrojar el cadáver, se dirigió a una cocina económica para fabricar el robo de su hijo; al poco tiempo, acudió a unas oficinas de la policía.
Para evitar a las autoridades, Lorena solicitó a su esposo Marco Antonio Bañuelos que la sometiera a un tratamiento de calmantes porque estaba afectada.
Tras 15 días de búsqueda, el cadáver del bebé fue encontrado a unos metros del lago de Guadalupe.
Foto: (Archivo. El Gráfico)
Después de cuestionar al trabajador de un local cercano en donde Lorena reportó el robo de Aldo, los uniformados comenzaron a sospechar de la mujer.
El día del incidente, el empleado vio a Lorena cuando bajó de su auto e ingresó a la “Súper Cocina” de la colonia Lindavista; 20 minutos después, salió del establecimiento mirando hacia todos lados.
Al ver al trabajador, la mujer se acercó para decirle que le habían robado a su hijo y caminaron hacia el coche.
Mientras Lorena explicaba que al niño lo dejó en el asiento delantero, el empleado dijo que no bromeara porque viajaba sola.
Cuando trató de calmarla y de ofrecerle el teléfono de su oficina para que hablara con la policía, la mujer se molestó y se retiró del lugar.
Foto: (Archivo. El Gráfico)
Luego de ser interrogada por la policía, la madre de Aldo entró en contradicciones y confesó la causa del fallecimiento de Aldo.
Después de meditar su respuesta, negó haber matado a su hijo, pero dijo que en su desesperación quizá lo arrojó al piso.
Además, explicó que si la policía no encontraba el cadáver iba a confesar porque le era imposible dormir por las noches.
“No lo planeé, quiero mucho a mi marido y al niño, aunque no fue planeado su nacimiento, también lo quería, pues era mi primero y único hijo”, declaró Lorena Espada.
Antes de ser consignada en el juzgado del Reclusorio Sur por el delito de homicidio imprudencial, la mujer pidió que la trasladaran a un manicomio.
Al enterarse de los hechos, Marco Antonio Bañuelos, esposo de Lorena, expresó que estaba destrozado por la muerte de su hijo; también manifestó que su pareja contaba con su apoyo.
Foto: (Archivo. El Gráfico)