Cinco futbolistas vinculadas a la Selección Argentina femenina denunciaron haber sido víctimas de acoso y por parte de un entrenador de categorías juveniles, en un caso que ha generado indignación y reabre el debate sobre la protección de las jugadoras en el futbol.

Las acusaciones fueron dadas a conocer públicamente tras años de silencio, cuando algunas de las futbolistas decidieron hablar en un reportaje, señalando directamente a quien estuvo a cargo de procesos formativos en la Asociación del Futbol Argentino (AFA).

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DENUNCIA DE VARIAS JUGADORAS

Entre las futbolistas que hicieron pública la denuncia se encuentran Aldana Cometti, Luana Muñoz, Gabriela Garton y Camila Gómez Ares, quienes confirmaron ser parte de un grupo de cinco jugadoras que presentaron una acusación formal en 2021.

Luana Muñoz, actualmente jugadora de Belgrano, relató que el entrenador habría ejercido conductas inapropiadas y abuso de poder, señalando que no fue un caso aislado, sino una práctica repetida con otras futbolistas.

De acuerdo con los testimonios, el entrenador elegía perfiles vulnerables, principalmente jóvenes alejadas de sus familias, para ejercer presión psicológica y conductas indebidas en distintos entornos deportivos.

SEÑALAN PERSECUCIÓN Y FILTRACIÓN DE DATOS

Las jugadoras también denunciaron haber sido víctimas de una persecución posterior a la denuncia, señalando que sus identidades fueron filtradas pese a que el proceso debía mantener en anonimato.

Este hecho, asegura, incrementó la presión mediática y emocional sobre ellas, generando un entorno adverso tras haber hecho públicas sus experiencias.

Una quinta denunciante, cuya identidad no ha sido revelada, aseguró que también fue víctima de acoso en 2014, cuando tenía 23 años, a través de mensajes y conductas inapropiadas en línea.

EL PAPEL DE LA FIFA

El caso fue llevado ante la FIFA, cuya Cámara de Investigación recomendó sancionar al entrenador tras detectar irregularidades éticas.

Sin embargo, la Sala de Adjudicación decidió cerrar el caso por considerar que existían "pruebas insuficientes", lo que dejó a las denunciantes en una situación de incertidumbre.

El informe final incluyó una aclaración relevante: el cierre del caso no implica que los hechos no hayan ocurrido ni que la conducta del entrenador haya sido correcta.

Además, jugadoras no pudieron apelas la decisión, debido a que el reglamento vigente no les otorga esa facultad, lo que ha sido señalado como un vacío legal que limita la protección de las víctimas.

CRÍTICAS A LA AFA

En paralelo, la AFA decidió desvincular al entrenador sin ofrecer mayores explicaciones públicas, pese a que inicialmente había prometido investigar a fondo.

El caso ha generado cuestionamiento debido a que, durante la investigación, el entrenador continuó vinculado a actividades dentro del futbol, lo que ha sido interpretado como una falta de medidas preventivas.

TESTIMONIOS

Las jugadoras han insistido en la necesidad de transformar las condiciones dentro del futbol femenil para garantizar espacios seguros.

“Me genera mucha impotencia esta situación, cuando lo único que busco es jugar en un ambiente sano”, expresó una de las futbolistas involucradas.

Este caso no solo apunta a un entrenador, sino a un sistema que, según las propias jugadoras, aún presenta fallas para proteger a quienes forman parte del futbol.

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