La confirmación de la detención y posterior muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como "", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca un punto de inflexión no solo en la estrategia de seguridad nacional, sino también en el tejido cultural del México contemporáneo. Su desaparición del mapa criminal cierra uno de los capítulos más violentos de la historia reciente, pero deja tras de sí un fenómeno sociológico que ha permeado profundamente en la industria musical: los llamados "corridos bélicos" y el "corrido tumbado".

Durante años, la figura de no solo fue un objetivo prioritario para las autoridades internacionales, sino también una fuente constante de inspiración para diversos compositores. A diferencia de capos de décadas anteriores, "El Mencho" fue retratado bajo una óptica de modernidad y poder absoluto, consolidando al CJNG como una marca dentro de la lírica del regional mexicano.

Artistas de talla global y pioneros de nuevos subgéneros han integrado referencias a su estructura criminal o a su persona en sus composiciones. Entre ellos destacan:

  • Peso Pluma y Natanael Cano: Figuras centrales del movimiento "tumbado" que han mencionado las siglas de la organización o claves asociadas a su liderazgo.
  • Fuerza Regida y Luis R. Conriquez: Quienes han especializado su catálogo en el estilo "bélico", donde la narrativa de la lealtad y el poder bélico del cartel jalisciense es un tema recurrente.
  • Junior H y Grupo Arriesgado: Exponentes que, a través de colaboraciones y temas individuales, han mantenido viva la mención del capo en el imaginario colectivo de la juventud.

Otra de las artistas mexicana que ha causado polémica es Yeri Mua, la artista de reggaeton pese a no "cantar" narcocorridos en distintas ocasiones ha defendido este género musical e incluso a atacado verbalmnete a quienes se oponen a este estilo musical.

Un Debate sobre la Apología y la Realidad

La muerte del líder criminal reabre un debate ético necesario sobre la línea que divide la crónica social de la apología del delito. Si bien las menciones en las canciones no constituyen una acusación directa ni una relación criminal contra los artistas, es innegable que la música ha servido como un vehículo para la mitificación de personajes que han lacerado la seguridad del país.

Con la caída de "El Mencho", surge la interrogante de si el género evolucionará hacia nuevas temáticas o si, por el contrario, su muerte alimentará una nueva ola de "corridos de homenaje" que busquen inmortalizar su legado delictivo. Lo que es un hecho es que la música regional mexicana se encuentra hoy frente a un espejo, obligada a procesar la desaparición del hombre que, para bien o para mal, protagonizó cientos de sus estrofas más escuchadas en el último lustro.

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