Para Fernando Hernández, mejor conocido como ‘El Malilla’, el reggaetón mexicano atraviesa su mejor momento: llena recintos, de reproducciones y pisa escenarios internacionales.

Sin embargo, antes de su primer Palacio de los Deportes, el artista asegura que la industria musical aún no termina de aceptar que estas canciones nacidas en la periferia son un negocio sólido y una

se haya aventurado a hacer un Palacio dice mucho, porque hoy ya es notable el negocio que es el reggaetón mexicano”, afirma.

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A sus 24 años, recuerda que el crecimiento fue lento y que durante mucho tiempo la escena mexa fue vista como un sonido marginal frente a la tradición de Puerto Rico y Colombia. “No se pueden comparar, porque el reggaetón boricua lleva 32 años. Pero nuestro vocabulario es único: la jerga es lo que nos da ese sazón”.

Tras su paso por Coachella, tenía previstas fechas en Estados Unidos. Meses después, al volver a Los Ángeles, percibió el miedo entre la comunidad por la presencia del ICE, lo que lo llevó a pausar la gira para evitar que algún fan se viera afectado.

“El público mexicano allá es muy unido. Ver a otro mexicano representando su bandera hace que la levanten juntos. En Los Ángeles, Chicago o Nueva York se siente ese cariño, y no hay como un fan mexicano”.

Después de desfilar en la Semana de la Moda en París, “Mali Bebé” llegará al Palacio de los Deportes con un logro inédito: ser el primer reggaetonero mexicano en encabezar un recinto de esa magnitud.

“Antes hacía canciones más de calle, porque vivía otra vida. Hoy entiendo el negocio musical y lo que le gusta a la gente, pero sigo siendo fiel a lo que siento. Ahorita retrato el amor que recibo”.

Nacido y criado en Valle de Chalco, se dio a conocer en la pandemia cantando en fiestas pequeñas. El impulso llegó con TikTok, donde convirtió frases en audios virales.

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