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La polémica en torno a Julio Iglesias continúa, luego de que este viernes se diera a conocer que el Ministerio Público español decretó el archivo de las diligencias de investigación abiertas contra el cantante, tras una denuncia por presunta agresión sexual.
La decisión judicial pone fin al proceso, el cual generó una fuerte atención mediática a nivel internacional, al concluir que no existen indicios suficientes para sostener la acusación, ni pruebas que corroboren el relato de la denunciante.
No obstante, la resolución desató un intenso debate en la opinión pública, especialmente entre quienes han seguido de cerca el caso. En redes sociales y espacios de análisis surgió la teoría de una posible corrupción o influencias de poder, señalando que el millonario patrimonio y la trayectoria del intérprete habrían jugado un papel clave para evitar que enfrentara un juicio formal, percepción que ha polarizado a la audiencia.

¿Por qué fue demandado Julio Iglesias?
A principios de enero de 2026, dos ex empleadas presentaron denuncias contra el cantante por presuntos delitos de abuso sexual, agresión y trata de personas con fines de servidumbre, acusaciones que colocaron nuevamente a Iglesias en el centro del escrutinio público.
Desde el inicio del proceso, Julio Iglesias negó categóricamente los señalamientos, calificándolos como falsos y difamatorios. Como parte de su estrategia de defensa, publicó en redes sociales capturas de conversaciones de WhatsApp con las denunciantes, con el objetivo de demostrar que mantenían una relación cordial.
Paralelamente, en redes sociales comenzaron a resurgir videos antiguos donde se observa al cantante tomando por la fuerza a conductoras de televisión de distintos países de habla hispana, intentando besarlas o tocarlas de manera inapropiada durante entrevistas o apariciones públicas.
A estos materiales se sumaron testimonios de figuras como Verónica Castro, Martha Figueroa y Ana María Alvarado, quienes relataron experiencias incómodas vividas con el cantante dentro de camarinos y en presencia de otras personas, declaraciones que reavivaron la conversación sobre conductas normalizadas en décadas pasadas dentro del medio artístico.
Aunque el proceso legal ha sido cerrado oficialmente, la controversia en torno a Julio Iglesias permanece viva, alimentada por testimonios, material audiovisual y el debate social sobre abuso de poder, consentimiento y responsabilidad de figuras públicas.










