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Rafael Inclán desató una ola de críticas en 2024 tras dar una serie de declaraciones sobre la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien llamó “ama de casa”. Este comentario provocó que grupos feministas y organizaciones sociales arremetieran contra el actor, conocido por su participación en el cine erótico mexicano, mejor conocido como de “Ficheras”, haciendo que su nombre figurara durante varios días en los titulares por su amplio alcance mediático.
Aunque Inclán ha protagonizado distintas polémicas personales, como su relación actual con su esposa, a quien le lleva 39 años, también ha sido reconocido profesionalmente. En 2004 fue galardonado con el Premio Ariel al Mejor Actor por su papel en la película Nicotina, consolidándose como un actor más allá del controversial cine de las décadas de los 70 y 80. Sin embargo, vuelve a estar en el ojo del huracán tras referirse a las acusaciones que enfrenta Julio Iglesias.

En un encuentro con los medios de comunicación, Inclán fue cuestionado sobre las denuncias realizadas por múltiples mujeres al cantante español, así como sobre los comentarios que Verónica Castro y Olga Breeskin hicieron respecto a sus experiencias con el mismo artista. Entre risas, el actor comentó que “era normal”, haciendo referencia a los actos de Iglesias frente a cámaras.
“Eso es normal, ojalá que a mí me agarre un… pero no lo conozco, pero qué triste que un señor como esos haga eso. A ese wey le sobran mujeres, pero es ocioso… que le vaya bien a ellas (las mujeres que demandaron a Julio Iglesias)”.
Polémica de Rafael Inclán con Claudia Sheinbaum
En octubre de 2024 se viralizó una entrevista de junio del mismo año en la que Inclán se refirió despectivamente a la mandataria. Afirmó que México tendría a una “ama de casa durante seis años”, comentario que fue ampliamente criticado como misógino y machista.
La presidenta respondió en su conferencia matutina con orgullo:"Soy presidenta, abuela, mamá y ama de casa con mucho orgullo".
Ante la presión social, el actor ofreció una disculpa pública, alegando que sus palabras fueron “malinterpretadas” y que se trataba de un tipo de humor propio de su personaje en la obra de teatro en la que participaba. Sheinbaum aceptó las disculpas días después, poniendo fin a la controversia mediática.










