Si ya te aventaste un maratón de “Amor de Oficina”, la serie de Netflix que no sale del Top 10, seguro ya amas a Víctor, el diseñador gráfico que no solo tiene el mejor clóset de la agencia, sino que es el amigo que todos necesitamos. En platicamos con Nicolás de Llaca, el actor detrás de este personaje, quien nos confesó que antes de brillar en la pantalla tuvo que sufrir las de Caín en oficinas reales.

Para Nico, este es un respiro necesario: "Es algo ligerito que nos hace relajarnos. Está muy tenso todo por todos lados y me da gusto ser parte de algo así". Sobre su personaje, admite que al principio dudó por los estereotipos de la comunidad LGBT+. "No sabía si hacerlo muy afeminado o muy heteronormado, pero en la prueba de vestuario lo dejé que hablara. Dije: ‘es una diva, una reina, se viste cañón’". Para darle vida, desempolvó una parte suya: "Yo soy más introspectivo, pero Víctor es fuera máscaras; me ponía el vestuario y ya me sentía empoderado".

En el set, la química fue real. Nico recuerda con cariño a Pau Fernández y Jerry Velázquez, aunque confiesa que entre los cortes lo tachaban de "doble cara": "¡En producción decían que Víctor era el traidor de los godínez porque me la vivía con los jefes!", ríe al recordar el ambiente armonioso liderado por Caro Rivera y Fernando Sariñana.

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Pero antes de la fama, Nicolás picó piedra en cubículos de verdad como Community Manager y productor. "Mi primer trabajo fue horrible, parecía una secundaria inmadura con problemas con RH". En otra chamba, la mala vibra con una compañera lo orilló al límite: "Era ella o yo... y me fui". Eso sí, cuando trabajó creando contenido para YouTube, era el alma de la fiesta: "Yo armaba el desmadre y organizaba premios; llegaba tardecito, pero nunca entregué nada tarde".

Egresado de Casa Azul, Nico no es ningún improvisado. Pasó por la intensidad de Narcos: México, donde sufrió el "síndrome del impostor" entre gringos y estrellas como Bad Bunny. "No me sentía suficiente, pero fue un reto para creérmela". Hoy, aunque disfruta la comedia porque "permite liberar y transmitir alegría", su lado oscuro pide paso. Es fan de los documentales de crímenes y persecuciones: "Mi sueño sería hacer un loco o un asesino serial para mostrar que puedo darlo todo".

¿Regresaría a una oficina? "¡No! Ya viví lo que tenía que vivir. Agradezco que los mexicanos tenemos múltiples herramientas para sobrevivir, pero mi verdadero llamado es este". Por ahora, pide a los fans calificar la serie con "dos deditos arriba" para asegurar la segunda temporada y, quién sabe, cumplir su sueño de infancia: ser Jean Valjean en Los Miserables.

Imagen: Especiales (“Amor de Oficina”)
Imagen: Especiales (“Amor de Oficina”)


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