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Jacob Rodríguez es el linebacker mejor posicionado de cara al draft de este año; vivió cualquier tipo de carencias desde que nació, dormía en el suelo de un espacio compartido con más personas; estuvo a punto de ganar el trofeo Heisman del futbol universitario de Estados Unidos el año pasado a pesar de ser un jugador defensivo, y es de ascendencia mexicana.
Todas esas circunstancias le hicieron un corazón de hierro dispuesto a pelear por sus sueños ante cualquier circunstancia. Peleó por ir a la universidad, buscó una beca para seguir estudiando y llegar al fútbol americano profesional, lo que está a un paso de ocurrir este año donde es uno de los jugadores más preciados por los equipos de la NFL, incluidos los Dallas Cowboys.
Jacob nació en Hastings, Minnesota, como el quinto hijo de Joe y Ann Rodríguez, que le dieron lo que pudieron a pesar de que en algún momento de sus vidas sufrieron enfermedades casi al mismo tiempo, él con cáncer y su mamá con varias operaciones de espalda.
Pero Jacob tenía un sueño y lo ha seguido hasta ahora; incluso renunció a ser quarterback, la posición que originalmente jugaba en la secundaria en Wichita Falls, Texas, donde era la estrella, pero Marc Bindel, coordinador defensivo de Texas Tech, vio un video de él cuando ocupó la posición de safety en una emergencia de su equipo y entonces le ofreció la beca, pero como defensivo y no como pasador, lo que comenzó a cambiar su historia.
Quizá ese pasado como pasador le ha ayudado a convertirse en uno de los mejores para defender la pelota, que lo llevaron el año pasado a registrar 4 intercepciones, 7 balones sueltos forzados, 163 tacleadas combinadas y 63 en solitario con Texas Tech, que lo tienen ahí.
Ahora ya se probó frente a todos los buscadores de talento de la NFL y sus resultados sorprendieron. Jacob detuvo el cronómetro en el 40-Yard Dash en 4.57 segundos, una marca de élite para un jugador de su peso, entre otras marcas que llaman más la atención.











