Si da la impresión de que se toma más tiempo de lo habitual en el campo durante los calentamientos previos al Super Bowl, no es una percepción equivocada.

Tras encadenar varios tropiezos en sus primeras tres campañas dentro de la , el defensivo de 23 años tiene muy presente lo volátil que puede ser esta liga. Por eso, disputar por primera vez el partido más importante del fútbol americano profesional es algo que afronta con total seriedad.

Sangre latina en el Super Bowl, el esquinero de los Patriots está listo para lucirse
Imagen: Patriots
Sangre latina en el Super Bowl, el esquinero de los Patriots está listo para lucirse Imagen: Patriots

“Hay que encararlo como si fuera un juego más, aunque sabes perfectamente que no lo es”, explicó el esquinero de los Patriots, de raíces colombianas. “Es el último encuentro, así que sales a dejarlo todo".

Ese sentimiento de disfrute le ha llegado de manera intermitente, sobre todo considerando que en su año de novato, en 2023, apenas pudo participar en cuatro partidos. Una rotura del labrum en el hombro lo envió a la lista de lesionados y derivó en una cirugía que terminó por cerrar anticipadamente su temporada.

Para 2024, González volvió completamente recuperado y disputó 16 encuentros, afianzándose como el esquinero número uno del equipo. En ese proceso, limitó a los receptores a solo seis yardas por jugada cuando fue puesto a prueba y permitió pases completos en apenas el 55.7% de las ocasiones.

En la final de la Conferencia Americana, firmó la única intercepción de su carrera hasta ahora, una jugada clave que aseguró el triunfo de los Patriots. El jugador también reconoce que la motivación es extra después de dos temporadas consecutivas con marca de 4-13 y de que, bajo la dirección de su tercer entrenador en igual número de años, el proyecto por fin parece tomar forma.

“Somos un grupo muy unido y hemos trabajado muchísimo. Ahora solo queremos salir al campo y cerrar el trabajo”, sentenció.

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