AUNQUE SEA EN GUERRERO O OAXACA

¿Por qué tiembla en la Ciudad de México sin importar el epicentro? Aquí te explicamos todo

¿Por qué tiembla en la Ciudad de México sin importar el epicentro? Aquí te explicamos todo

¿Por qué tiembla en la Ciudad de México sin importar el epicentro? Aquí te explicamos todo (Foto: Cuartoscuro)

Al día 20/09/2022 12:26 Redacción Actualizada 12:26
 

Tiembla en Morelos, tiembla en Oaxaca. Igual en Michoacán, en Nayarit y no se diga en Guerrero. Pero sin importar dónde es el epicentro, siempre tiembla en la Ciudad de México. ¿Por qué? ¿Qué hay en el subsuelo que hace que retiemble en sus centros la Tierra?

La culpa de vivir en una zona que se mueve sin parar la tiene Huitzilopochtli y su reto a los habitantes de Aztlán para asentar su metrópoli donde encontraran un águila devorando una serpiente mientras se sostenía de un nopal.

El peculiar hallazgo se dio a la mitad de una laguna, un territorio por demás inestable, y rodeado de volcanes: al oriente, el Iztaccihuátl y el Popocatépetl; al poniente, el Nevado de Toluca; al sur, el Ajusco, cuatro de los protagonistas de la Franja Volcánica Transmexicana, un cinturón topográfico que cruza el país de costa a costa y en el que se encuentran los volcanes más activos de nuestro país.

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A la presencia de los cuatro volcanes que vigilan a lo lejos el Valle de México hay que agregarle las fallas tectónicas, una especie de fractura en la corteza terrestre a lo largo de la cual se mueven bloques rocosos, separados por dicha fractura.

¿Y esto cómo provoca un sismo? Las fuerzas terrestres que actúan sobre la zona de falla desplazan ambas partes rocosas y la energía que surge de ese movimiento genera los temblores.

Lo que tal vez no sabía Huitzilopochtli es que, además de poner al Valle de México sobre una laguna rodeada de volcanes, también la construyeron sobre el Cinturón Circumpacífico, donde se concentra la mayor actividad sísmica del planeta.

Las fallas que nos mantienen en constante movimiento por su interacción son las de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la de Rivera y la del Caribe, así como a fallas locales que corren a lo largo de varios estados, aunque menos peligrosas.

Como si se trata de un baile sonidero, la placa Norteamericana se separa de la del Pacífico pero roza con la del Caribe y choca contra las de Rivera y Cocos, y entre todas expulsan mucha energía que se transforma en temblores, algunos imperceptibles gracias a nuestra rutina citadino, pero otros no tanto, como el de ayer.

Según el Servicio Geológico Mexicano, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima y Jalisco son los estados con mayor sismicidad en la República Mexicana debido a la interacción de las placas oceánicas de Cocos y Rivera que “bailan” con las de Norteamérica  y del Caribe sobre la costa del Pacífico frente a estos estados, pero por esta dinámica también son afectados Veracruz, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Nuevo León, Sonora, Baja California, Baja California Sur y la Ciudad de México.

“La Ciudad de México, aunque no se encuentre sobre la costa, se ha convertido en el receptor sísmico de todos ellos debido a que se encuentra lo suficientemente cercana para experimentar sus efectos y, la causa de que estos sean más dañinos en esta zona que en otros lugares, radica entre otras cosas en la naturaleza de su terreno ya que fue fincada en lo que fuera un lago”, concluye el SGM confirmando que la culpa de todo esto es de Huitzilopochtli.

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