Un año después de los trabajos de restauración del Monumento a la Raza, ubicado en el cruce de las avenidas Insurgentes y Circuito Interior, ya no hay tapiales que impidan el acceso al público, por lo que vecinos y visitantes de la zona aprovechan para pasear a mascotas y recorrer el sitio, pero en la zona hay un campamento de personas en situación de calle y la estructura tiene dos pintas con aerosoles.
En un recorrido, se observó que algunas personas aprovecharon las fuentes fuera de funcionamiento para jugar con sus mascotas en medio de los charcos de agua.
En el perímetro del monumento, también hay coladeras sin tapa y un registro del sistema hidráulico en cuyo interior había basura y ropa.
Mario, vecino hace una década, comentó que no ha visto funcionar las fuentes en casi seis años, pues acude regularmente al monumento para pasear a su mascota; “me acuerdo cuando taparon todo porque estaban haciendo trabajos de rehabilitación; ya quitaron las tablas y puedes pasar. Sí vienen a hacer mantenimiento, le calculo que una vez por mes”, refirió.
Agregó que, desde que recuerda, las personas en situación de calle han permanecido en la zona, sobre todo, en el área de juegos infantiles, a unos metros del monumento histórico. Aunque hay un campamento pequeño, Mario mencionó que últimamente ha disminuido el número de personas en situación vulnerable.
Salvador, otro vecino, comentó que el sitio quedó en buenas condiciones tras la rehabilitación, pero insistió en que el mantenimiento puede mejorar.
En los pilares del puente peatonal que da acceso al monumento y forma parte del camino que conecta con el área infantil hay grafitis que cubren la pintura y la leyenda “La pelota vuelve a casa”. Además, los columpios están rotos y algunos bloques del piso están dañados.









