Debajo de una enorme carpa blanca, cientos de locatarios y visitantes se reunieron para celebrar el 69 aniversario del mercado de Jamaica. Desde las 10 de la mañana, los pasillos se llenaron de música, desde la zona donde se venden flores al mayoreo hasta los locales de frutas y verduras.
Marcelo, quien vende fruta en el mercado desde hace 22 años, comentó que el aniversario no es el mejor momento para la venta porque las personas permanecen detenidas en los pasillos y disminuye el flujo constante de compradores. Sin embargo, expresó su felicidad por continuar con el legado que le enseñó su padre: la venta de fruta.
“Para mí es un orgullo pertenecer a este mercado, es un logro para el comercio”, subrayó Marcelo, cuyo puesto quedó frente al escenario principal, por lo que observó el evento detrás de una mesa repleta de naranjas, plátanos, papayas y guayabas.
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En la pista improvisada, no sólo se hubo personas con mandiles de trabajo, también destacaron sombreros, cadenas, anillos y zapatos de horma italiana con tacón cubano y charol bicolor. Así vestía Conrado Galván, quien aseguró que asiste a la celebración desde hace más de dos décadas; “mi papá tenía un puesto aquí en el mercado y año con año venimos a bailar. Esta es mi vestimenta de diario porque asisto a bailes de salón. Vengo a desestresarme”, relató mientras señalaba su sombrero de ala corta.
La fiesta se extendió a otros tres escenarios. Uno se instaló sobre el pasillo central, conocido como “Los Carritos”, por donde ingresan las camionetas de carga con flores.
Al fondo, se colocó un grupo musical alrededor del cual la gente se aglomeró para bailar, mientras los vendedores continuaron con sus actividades desde sus locales.
Detrás de una montaña de rosas rojas, en esa zona de productores, Mateo Hernández comentó que trabaja en el mercado desde hace más de dos décadas. Aunque no tiene oportunidad de salir a bailar, se mostró contento por la realización de un aniversario más.
“Me gusta mi trabajo, por eso me he quedado 22 años aquí. Cuando te gusta algo te quedas plantado en un lugar, sobre todo trabajando la rosa. La venta es normal; la gente viene a divertirse, pero se siente bueno el ambiente”, comentó Mateo.







