Si para algunos el Metro es el camino al trabajo, para este hombre también puede ser el gimnasio, aunque su peculiar rutina de cardio no parece precisamente la más segura.
Un video difundido en redes sociales muestra a un hombre caminando sobre unas escaleras eléctricas, aparentemente ubicadas en la estación Chabacano del Metro de la Ciudad de México. Mientras los escalones avanzan de manera automática, él aprovecha el recorrido para caminar sobre ellos como si estuviera utilizando una caminadora.
La escena no tardó en llamar la atención por la peculiar ocurrencia: sin pagar mensualidad, sin aparatos y en pleno transporte público, el hombre encontró una curiosa manera de “ponerse en forma”.
¿Cardio gratis o riesgo de más?
Aunque la escena puede resultar curiosa, caminar sobre una escalera eléctrica implica riesgos. Un tropiezo puede provocar que la persona pierda el equilibrio y caiga, pero además podría involucrar a otros pasajeros que se encuentren detrás.
El peligro no es menor. En diciembre de 2025, una caída registrada en las escaleras eléctricas de la estación Ciudad Deportiva, de la Línea 9, dejó al menos 12 personas lesionadas. De acuerdo con los primeros reportes, una pasajera perdió el equilibrio y varias personas cayeron detrás de ella.
En febrero de 2026 ocurrió otro accidente en la estación Miguel Ángel de Quevedo, de la Línea 3. El Metro informó que una pasajera cayó después de que otro usuario tropezara, lo que provocó empujones entre los pasajeros.

Además del riesgo de caer, caminar sobre las escaleras eléctricas puede dificultar el flujo de pasajeros y provocar choques con quienes permanecen quietos durante el trayecto.
Una revisión publicada por Infobae México señala que estos equipos están diseñados para transportar a los usuarios de manera continua y que caminar sobre ellos puede aumentar el riesgo de tropiezos y accidentes.
Así que, aunque el Metro puede llevar a los usuarios prácticamente hasta la puerta de su destino, quizá no sea el lugar indicado para convertir el trayecto en sesión de cardio.
Porque hacer ejercicio puede salir gratis, pero una caída en plena hora de viaje podría salir bastante más cara.








