Nuestra higiene es de vital importancia; nuestro cuerpo ha aprendido por medio de la historia que la limpieza contribuye mucho a que la salud se mantenga en buenas condiciones; también ayuda a la prevención de enfermedades. Manteniendo los espacios limpios y haciendo revisiones médicas frecuentes, nuestras defensas se mantienen fuertes; hasta una excelente higiene dice mucho de nosotros en cuanto a la apariencia.
Con los años se han empleado nuevas herramientas que facilitan la limpieza de áreas específicas del cuerpo. Algunas de ellas se han vuelto tan cotidianas que cada persona tiene su propio utensilio de aseo de acuerdo a su preferencia; entre ellas destacan los peines, shampoo o hasta los cortaúñas.
Es cierto que la tecnología crea nuevas herramientas para optimizar los tiempos de limpieza, recibiendo mucha publicidad y mercadotecnia. Sin embargo, muchas de ellas no resultan ser efectivas e incluso pueden perjudicar el área que se desea limpiar, por lo que no es recomendable usarlas por seguridad; los más conocidos son los cotonetes para los oídos .
Nuestras oídos almacenan cera o cerumen, que es una sustancia natural que sirve para proteger nuestros oídos del polvo o microbios; sirve también para evitar infecciones del exterior o la resequedad. No obstante, se tiene que limpiar la zona, ya que de no hacerlo se almacena toda la cera en el oído, que a la larga puede ocasionar problemas de audición y hasta dolor.
Para limpiarse las oídos, la mayoría de la gente usa los conocidos cotonetes o hisopos, creyendo que es un tipo de higiene óptima. La realidad es que meterse el cotonete resulta ser perjudicial, ya que no saca la cera; al contrario, la inserta más dentro del oído, que se puede ir almacenando. Puede ocasionar un daño a la piel del canal auditivo y, en casos extremos, puede perforar el tímpano.
Los oídos se limpian solos y pueden ir eliminando la cera desplazándola hacia afuera; aun así, si anhelan limpiárselo por almacenamientos de ceras visibles, basta con meterse un dedo al exterior del oído con una toalla o paño con demasiado cuidado.