Si al terminar tu jornada laboral sientes dolor de cuello, rigidez en la espalda o incluso dolores de cabeza, quizá no sea solo el estrés. Permanecer sentado durante varias horas con una mala postura puede provocar molestias que, con el paso del tiempo, podrían convertirse en problemas de salud más serios.
Cada vez son más las personas que trabajan frente a una computadora, ya sea en la oficina o desde casa. Aunque estar sentado no representa un riesgo por sí solo, los especialistas coinciden en que permanecer demasiado tiempo en la misma posición, sumado a una mala postura y la falta de movimiento, puede afectar músculos, articulaciones y la circulación.
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¿Sueles inclinar la cabeza hacia la pantalla o revisar el celular durante varios minutos? Ese hábito puede aumentar considerablemente la presión sobre las vértebras cervicales.
Las señales más comunes son:
La zona lumbar soporta gran parte del peso del cuerpo cuando permaneces sentado. Si trabajas encorvado o tu silla no ofrece un buen soporte, es normal que aparezcan molestias.
Entre los síntomas más frecuentes están:
No siempre son consecuencia del estrés. La tensión acumulada en cuello, hombros y espalda puede desencadenar cefaleas tensionales, especialmente al finalizar el día.
Si mantienes los hombros elevados porque el teclado está demasiado lejos o el escritorio no tiene la altura adecuada, los músculos permanecen en tensión durante horas.
Esto puede provocar:
Una mala posición de las muñecas puede comprimir algunos nervios y generar síntomas como:
En algunos casos, estas molestias pueden estar relacionadas con problemas como el síndrome del túnel carpiano.
Permanecer sentado durante largos periodos también afecta la circulación sanguínea. Es común experimentar piernas pesadas, inflamación o incluso calambres después de varias horas sin levantarse.
Aunque parezca extraño, estar sentado todo el día puede hacer que te sientas más cansado. La falta de movimiento disminuye la activación muscular y puede afectar la circulación, lo que repercute en los niveles de energía y concentración.
Muchas personas consideran normales estos dolores porque forman parte de su rutina, pero no deberían serlo.
Si los malos hábitos posturales se mantienen durante meses o años, aumenta el riesgo de desarrollar problemas como:
Esto no significa que todas las personas sufrirán estas afecciones, pero sí que el riesgo aumenta cuando se combinan largas jornadas sedentarias con una postura inadecuada y poca actividad física.
La buena noticia es que pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.
Los especialistas en ergonomía recomiendan:
Uno de los hábitos más comunes es adelantar la cabeza para acercarse a la pantalla. Aunque parezca un movimiento insignificante, la cabeza de un adulto pesa alrededor de 4.5 a 5.5 kilogramos, y al inclinarla hacia adelante aumenta considerablemente la carga que soportan los músculos y las vértebras del cuello. Con el tiempo, este esfuerzo repetitivo puede traducirse en dolor cervical y contracturas.
Además de mantener una postura adecuada, los especialistas recomiendan no permanecer sentado durante horas sin interrupciones.
Lo ideal es levantarse cada 30 a 60 minutos, caminar entre 2 y 5 minutos, estirar cuello, espalda, hombros y piernas, e incluso aprovechar ese momento para hidratarse.
Otro consejo útil es aplicar la regla 20-20-20 para descansar la vista: cada 20 minutos, mira durante 20 segundos un objeto que se encuentre aproximadamente a seis metros de distancia.
Si el dolor persiste durante varias semanas, aparece hormigueo constante, pérdida de fuerza o las molestias comienzan a limitar tus actividades diarias, es recomendable acudir con un médico o un fisioterapeuta para recibir una valoración.
La postura correcta no solo ayuda a prevenir dolores, también mejora la comodidad, la concentración y el rendimiento durante la jornada laboral. A veces, basta con ajustar la altura del monitor, cambiar la posición de la silla o levantarse unos minutos para que tu cuerpo empiece a notar la diferencia.