El ya bautizado Ángel de la Independencia se ha vuelto el centro de diversas reuniones triunfales, ya sea cuando algún equipo de la Liga MX gana un título o bien cuando la propia Selección Mexicana sale triunfante de un partido relevante, lo curioso es que lo hacen sobre los restos de héroes patrios.
Pocos saben que el Ángel de la Independencia no es sólo un monumento en el corazón de la CDMX, también es una tumba que alberga los restos de diferentes héroes patrios y que el ángel, no es eso, sino una representación de Niké, la diosa griega del triunfo.
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El Monumento a la Independencia, comenzó su construcción el 2 de enero de 1902 bajo el diseño del arquitecto Antonio Rivas Mercado y el escultor Enrique Alciati y tras superar fallas estructurales que obligaron a reiniciar la cimentación en 1907, la obra se inauguró formalmente el 16 de septiembre de 1910 como pieza central de las celebraciones por el Centenario de la Independencia de México.
Esta columna de 36 metros, coronada por una victoria alada de bronce y oro, es hoy un icono técnico y cultural que ha requerido ajustes en su escalinata debido al hundimiento diferencial del suelo en la capital.
Durante el terremoto del 28 de julio de 1957, la escultura original de siete toneladas cayó de su pedestal y se destrozó, mientras la cabeza original quedó tan dañada que tuvo que ser reemplazada y hoy en día, esa cabeza “accidentada” se puede visitar en la entrada del Archivo Histórico de la Ciudad de México.