La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) convirtió un momento de dolor en un acto de memoria y reconocimiento al entregar el título universitario póstumo a la fotógrafa Berenice Giles, joven que falleció mientras realizaba su trabajo durante el festival musical Axe Ceremonia en la Ciudad de México.
La ceremonia fue realizada por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), donde Berenice cursaba la licenciatura en Comunicación y Periodismo. Aunque la joven ya no pudo sostener el documento por el que tanto trabajó, sus padres recibieron el título en su nombre, cumpliendo así uno de los sueños más importantes de su vida: convertirse oficialmente en periodista.
La escena fue profundamente conmovedora. Frente a autoridades universitarias, familiares y compañeros, el diploma que acreditaba su formación académica fue entregado como un reconocimiento a su esfuerzo, a su vocación y al trabajo que ya realizaba detrás de una cámara. Para muchos de sus colegas y amigos, Berenice ya era periodista desde mucho antes de recibir ese papel, pues dedicaba su talento a capturar historias, conciertos y momentos culturales que definían a toda una generación.
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La historia de la joven fotógrafa sacudió al país el 5 de abril de 2025, cuando una estructura metálica colapsó durante el festival Axe Ceremonia realizado en el Parque Bicentenario. Berenice cubría el evento como parte de su trabajo en medios y fotografía cultural cuando ocurrió el accidente. El desplome provocó heridas graves que terminaron por arrebatarle la vida, generando una ola de indignación entre periodistas, fotógrafos y asistentes al festival.
Su muerte no sólo evidenció los riesgos que enfrentan los jóvenes comunicadores en la cobertura de espectáculos masivos, sino que también abrió un debate sobre las condiciones de seguridad en los festivales y el valor del trabajo periodístico en estos espacios.
Meses después de aquella tragedia, la UNAM decidió rendirle homenaje de una manera profundamente simbólica: reconociendo oficialmente el título que ella estaba a punto de concluir. Para la universidad, el acto representó más que un trámite académico; fue un gesto de respeto hacia una estudiante que vivía con pasión su profesión.
En redes sociales, las imágenes de sus padres sosteniendo el título se volvieron virales. Muchos usuarios compartieron mensajes recordando el entusiasmo de Berenice por la fotografía y su capacidad para narrar historias a través de imágenes.
Para quienes la conocieron, el diploma no es sólo un documento universitario: es la confirmación de que su mirada, su trabajo y su pasión por contar historias siguen vivos.
Porque aunque Berenice Giles ya no esté detrás de la cámara, su nombre quedó grabado en la memoria de la comunidad periodística y universitaria, como el de una joven que convirtió su vocación en legado








