¿Alguna vez te has detenido a pensar que, en las escrituras de tu casa falta el nombre más importante? Este 20 de febrero, el Día Internacional del Gato, es momento de dejar de lado el ego humano y aceptar la realidad: no eres el dueño de un gato, eres su asistente personal, su chef privado y su colchón favorito.

Si todavía tienes dudas sobre la jerarquía en tu hogar, aquí te presentamos las 5 señales definitivas de que tu "michi" es quien

1. El "impuesto de la puerta cerrada"

En una casa gobernada por un felino, el concepto de privacidad es un mito. Si te atreves a cerrar la puerta del baño o de tu habitación, este acto como un desafío directo a su autoridad.

  • La señal: El maullido desesperado o el rascado insistente, que cesa en el momento exacto en que abres la puerta... solo para que el gato se quede ahí sentado, mirando hacia adentro sin entrar.
  • La realidad: Él no quería entrar; solo quería recordarte que todas las fronteras de la casa le pertenecen y necesita ver todo lo que sucede en su propiedad.

2. La dictadura del despertador felino

¿Programaste tu alarma a las 7:30 AM para el viernes? Pues vas a tener que despertar más temprano, porque tu gato decidió que el desayuno se sirve a las 5:45 am, y su método de persuasión es mucho más efectivo

  • La señal: Patas en la cara, ronroneos motorizados directamente en tu oreja o el clásico "vuelo" desde el clóset hacia tu estómago.
  • La realidad: En el contrato de arrendamiento felino, el hambre del dueño del inmueble siempre es prioridad nacional.

3. Tu sofá ahora es un rascador de lujo

Invertiste meses de ahorro en ese sofá de diseñador o en una silla de oficina ergonómica. Sin embargo, para tu gato, ese mueble no es más que una lija gigante diseñada para su manicura semanal.

  • La señal: Aunque le compraste el rascador de tres pisos con luces LED y plumas importadas, él prefiere la esquina del sillón que más te gusta.
  • La realidad: Marcar el mobiliario es su forma de decir: "Esto también es mío, tú solo tienes permiso para sentarte en el espacio que yo deje libre".

4. El fenómeno del "plato medio vacío"

Para un humano, un plato con comida en los bordes está "casi lleno". Para un gato, ver el fondo del cuenco es una señal de hambruna inminente y una falta grave de respeto.

  • La señal: El gato maúlla desesperadamente frente a un plato que tiene comida, pero solo en las orillas.
  • La realidad: Se llama "fatiga de bigotes", pero para efectos prácticos, es su manera de decirte que el servicio de buffet está fallando y espera una reposición inmediata.

5. El "efecto estatua" o parálisis por gato

Estás cómodamente en el sofá, tienes sed, el control remoto está lejos o necesitas ir al baño o incluso debes levantarte para ir a trabajar... Pero hay un pequeño inconveniente: el gato se ha dormido sobre tus piernas.

  • La señal: Te quedas inmóvil, sufriendo calambres, para no perturbar su sueño. Incluso pides a alguien más que te traiga agua para no romper el "momento sagrado".
  • La realidad: Has aceptado tu rol de mobiliario biológico. El hecho de que prefieras tu incomodidad física antes que despertar a tu mascota es la prueba reina de que la corona la lleva él.

No intentes recuperar el trono; es una batalla perdida. Este Día del Gato, lo mejor que puedes hacer es rendirte ante tu soberano. Cómprale ese snack gourmet, dale una caja de cartón nueva (que valorará más que cualquier juguete) y acepta que, aunque tú pagas la hipoteca, él es quien vive ahí gratis y manda sobre todos.

Pero no te preocupes, esta información es sólo humor, seguramente tu gatito te ama y sabe que eres parte de su manada.

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