Pese a que en 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la región de las Américas se encontraba libre de , hoy la realidad en México es otra. Se estima que a la fecha ya se han superado los 8 mil contagios en todo el país y se han reportado cerca de 28 muertes en lo que va del año 2026.

Vale mencionar que ya tiene antecedentes de epidemias de sarampión, como la ocurrida entre 1989 y 1990, cuando se reportaron más de 89 mil casos. Sin embargo, años más tarde se registraron solo eventos aislados: dos en 2011 y algunos más en 2013 y 2014, todos de carácter importado. El último caso autóctono se había registrado en 1995, de acuerdo con documentos de la Secretaría de Salud.

¿Cómo se contagia el sarampión?

Según la OMS, el sarampión se transmite cuando una persona entra en contacto con fluidos nasales o faríngeos (saliva o mucosidad) de un individuo infectado, lo que ocurre normalmente a través de los estornudos o la tos.

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Es importante agregar que, si las secreciones quedan en superficies como mesas o escritorios, el virus mantiene su capacidad infecciosa hasta por dos horas, afectando a quien tenga contacto con dichos objetos contaminados en ese periodo.

¿Existe algún tratamiento contra el sarampión?

De acuerdo con la OMS, no existe actualmente un tratamiento específico contra el sarampión; el protocolo se basa en aliviar los síntomas, asegurar una hidratación adecuada y, solo si el médico lo indica, administrar antibióticos en caso de complicaciones bacterianas.

¿Cómo prevenir el sarampión?

La OMS brinda una serie de recomendaciones fundamentales:

  • Esquema de vacunación prioritario: Garantizar la administración de dos dosis como la intervención más costo-efectiva y segura para lograr la inmunidad completa.
  • Inmunización sistemática: Aplicar la primera dosis entre los 9 y 15 meses, y el refuerzo entre los 15 y 18 meses de edad.
  • Uso de vacunas combinadas: Priorizar fórmulas polivalentes (como la triple viral: sarampión, rubeola y paperas) para maximizar la cobertura.
  • Campañas de barrido: Implementar jornadas masivas en regiones con alta incidencia para cerrar brechas de inmunidad.
  • Intervención en emergencias: Vacunación inmediata en contextos de crisis o desastres para mitigar el riesgo por hacinamiento.
  • Suplementación terapéutica: Administrar Vitamina A (dos dosis en 24 horas) a pacientes infectados para reducir la mortalidad y secuelas visuales.
  • Control de transmisión: Mantener aislamiento preventivo e higiene respiratoria estricta.

¿Por qué hubo un brote de sarampión en México?

De acuerdo con el epidemiólogo de la UAM, Pablo Francisco Oliva Sánchez, el brote actual es el resultado previsible de haber disminuido la guardia en las coberturas de vacunación durante los últimos años.

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