Al hablar de la nota roja en México, el gremio periodístico fija sus recuerdos en el fotoperiodista Enrique Metinides, mejor conocido como “El Niño”, quien ha sido el fotógrafo más emblemático dentro del género. Destacó por sus polémicas tomas de accidentes, con una composición casi artística y un cuidado minucioso de los detalles, logrando que los retratos no fueran únicamente visualmente impactantes.
Aunque Metinides es considerado el gran ícono del género y formó parte de distintos medios, la nota roja comenzó mucho tiempo atrás. A finales del siglo XIX, Manuel Caballero, considerado el primer reportero del país, empezó a publicar historias sobre crímenes pasionales y escándalos policiales con fines comerciales en diarios como El Monitor Republicano.
La nota roja adquirió mayor relevancia en 1939, cuando surgió la primera revista dedicada al género: el Magazine de Policía. Sin embargo, fue el diario Alarma! en 1963 el que captó por completo la atención de la audiencia gracias a sus icónicos encabezados, el juego de palabras y la publicación de fotografías explícitas. A mediados del siglo XX, otros medios del México posrevolucionario comenzaron a integrar este tipo de contenidos.
El nacimiento de El Gráfico
El Gráfico, que hoy cumple 104 años y es el hermano de El Universal, nació con el objetivo de informar a la clase trabajadora que contaba con pocas horas libres al día. Félix Fulgencio Palavicini, creador de ambos diarios, impulsó la importancia de notas breves y accesibles, convirtiendo a El Gráfico en el primer periódico vespertino, que más tarde se consolidaría como referente de la nota roja.

¿Por qué El Gráfico es un referente desde hace 104 años?
Desde su creación, el 1 de febrero de 1922, Félix Fulgencio Palavicini —ingeniero, periodista, intelectual y diputado constituyente— comprendió la importancia de mantener a México informado a un precio accesible. Así, el diario llegó al mercado para informar a quienes salían tarde del trabajo, posicionándose como el hermano menor de El Universal.
El periódico destacó por ser uno de los que más imágenes publicaba y, con el paso del tiempo, la nota roja comenzó a dominar los titulares. En sus inicios, los crímenes eran ilustrados por artistas del propio diario; posteriormente, fotógrafos y reporteros consolidaron el estilo que hoy distingue al medio como uno de los más influyentes del género.

La nota roja como registro histórico
En entrevista con el director de El Gráfico, explicó la relevancia histórica y documental del diario dentro del periodismo policiaco, así como las críticas que ha enfrentado por sus imágenes:
“El valor periodístico de El Gráfico es que un medio de comunicación sigue siendo un registro en la historia. Cuando generaciones más adelante quieran hacer una investigación sobre violencia, yo creo que uno de los principales archivos es el de El Gráfico, porque documentamos diario los diferentes delitos que ocurren en la ciudad y en todo el país”.
“Hace unos años hubo un proyecto que se difundió de un mapa de feminicidios. A María Salguero le pregunté cómo logró eso y ella me dijo que su primer referente es El Gráfico”.
La visibilización de la violencia
El director aseguró que, aunque la nota roja pueda incomodar, ha sido fundamental para evitar que ciertos casos queden en el olvido, recordando uno que conmocionó a la Ciudad de México:
“La nota roja causa indignación. Está el tan sonado caso de Ingrid Escamilla, pero si la nota no hubiera sido tan mediática, el caso se hubiera perdido como se pierden un montón de casos. Somos una llamada de atención a lo que estamos pasando”.
Sensacionalismo y diferencias editoriales
Señaló que la nota roja y el sensacionalismo varían según el medio y su línea editorial:
“El sensacionalismo sigue informando, solo que es distinto. Nosotros diario llevamos un crimen, un accidente. Sensacionalistas son los que no acostumbran a llevar la nota roja en portada, ellos destacan el número de muertos y nosotros diario lo llevamos”.

Límites éticos en la publicación
También destacó la importancia de la autorregulación y los límites éticos, especialmente en casos sensibles como feminicidios, infantes o suicidios:
“A veces es necesario autorregularte, hacer un trabajo más limpio”.
El director enfatizó que El Gráfico no busca normalizar la violencia, sino generar conciencia social:
“Si uno pone el dedo en la llaga del homicidio es para que vea qué va a proponer la autoridad para acabar con esto que se está volviendo normal. Si el medio normalizara, no publicaría nada”.
Presiones y narrativa gubernamental
También reconoció intentos de modificar la narrativa desde el gobierno, aunque el trabajo periodístico termina revelando otros datos:
“Son rasgos que a veces quiere meter el gobierno para cambiar la narrativa y de la cobertura. Nos pasa con las cifras de homicidios”.
El impacto de las redes sociales en la nota roja
Finalmente, habló sobre el impacto de las redes sociales y las plataformas digitales, calificándolo como un “gran golpe” al periodismo policiaco tradicional:
“La nota roja es que el reportero estuviera describiendo lo que pasaba en el momento; con la tecnología se rompió buena parte, sobre todo con X (antes Twitter). Apenas sucede un hecho y la información ya está fluyendo. El trabajo del reportero se queda a un lado: ir, preguntar, palpar, romper lo ‘sabroso’ de la nota roja”.
La diferencia narrativa de El Gráfico
Concluyó señalando que lo que distingue a El Gráfico es la forma directa de narrar los hechos, sin adjetivos innecesarios:
“La forma de redactar del periodismo de la vieja guardia con los adjetivos que utilizan para el delincuente. Los crímenes no necesitan calificativos, son lo suficientemente fuertes como para evitarse. A la gente lo mejor es darle los detalles; lo que da el valor es lo que no se ve en otras publicaciones”.











